Le dicen el «ministro número 13» que, más allá de las supersticiones, supone una especie de elogio: a Hugo Moyano, sus colegas sindicales, lo perciben cada vez más incorporado al gobierno y por eso juegan con el simbolismo de que es un ministro más del gabinete de Cristina de Kirchner.
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Tanto que, si antes le sospechaban sobre los beneficios -políticos, claro- que obtenía al colocar funcionarios en el gobierno, ahora lo relojean por algunos movimientos que encara, secretamente, y que involucran de lleno a los gremios y a la CGT.
En las últimas horas, entre referentes sindicales, circularon dos alertas paralelas. Ambas dejan a Moyano en una situación incómoda y sirven para que los que no lo quieren siembren intrigas, en la previa a la coronación del camionero como jefe de la CGT por otra temporada.
Los ruidos se oyen en dos temas. A saber:
Ley de ART. En un comité confederal de 2005, la CGT -masivamente- aprobó el impulso de una nueva ley que, entre otros puntos, incorpore la posibilidad de recurrir a la instancia judicial contra empresa, en caso de accidente claro, además de la cobertura y la compensación prevista por las ART. Esa idea, que empujó el diputado Héctor Recalde, ahora empezó a trastabillar, según dicen entre los gremios de la industria que manejan la versión de que Moyano y Julio De Vido estarían hablando de consensuar una ley más flexible, que el camionero debería coordinar entre los gremios y el ministro, con los empresarios.
Pacto Social. En paralelo, los sindicalistas empiezan a ver con preocupación la versión de un entendimiento entre Moyano y el gobierno para que en el Pacto Social prometido para anunciar, desde Salta, el 25 de mayo se incorpore, quizá veladamente, una especie de acuerdo de congelamiento de precios y salarios que Guillermo Moreno estaría acordando con los empresarios. Ese dato preocupa, sobremanera, a los gremialistas que se quejan -ocurre, incluso, entre algunos moyanistas- que 20% logrado en las paritarias se fue licuando como consecuencia de la escalada inflacionaria que está, dicen, lejos de ser la que marca el INDEC sino que rondaría, en los primeros seis meses del año, 20% o 25%, según los cálculos reservados que hizo, y reveló ante colegas, el secretario adjunto de la CGT, José Luis Lingieri.
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