17 de marzo 2005 - 00:00

Buenos Aires: Solá lanzó purga de duhaldistas con cargo

Felipe Solá
Felipe Solá
Al raspar la corteza -el montaje escenográfico que despliegan unos y otros- y clavar el ojo en el nudo de la beligerancia entre Felipe Solá y Eduardo Duhalde, se percibe que la disputa se vuelve más agria cada hora que pasa.

La amenaza de expulsiones -de diputados o de funcionarios- y el derrame de la fractura a los municipios son factores que consolidan la presunción de que, salvo una mediación de Néstor Kirchner, el PJ bonaerense se desliza bruscamente hacia la ruptura irreversible.

Poco y nada sirven para contrarrestar otras acciones que a simple vista parecen gestos de pacificación. El llamado de Solá a discutir otro presupuesto y el retorno de José María «Toco» González Fernández (ex cuñado), una paloma que deberá lidiar con la voracidad de los halcones.

No parece suficiente cuando, por otro lado, el gobernador elabora una lista de «mala fe» en la que figura un puñado de funcionarios bonaerenses, enlazados a dirigentes de inocultable ADN duhaldista, que en pocas horas -si Solá no cambia de parecer- empezarán a caer.

Ese movimiento es, en parte, un vuelto por la intención nunca cumplida de echar a los felipistas del PJ y la todavía irresuelta expulsión de los ministros Florencio Randazzo e Ismael Passaglia (ofreció su renuncia como diputado), que siguen encadenados a las bancas, aunque nunca asumieron.

• Urgencia

También porque existe una ostensible necesidad política y operativa: la proximidad de las elecciones, internas y generales, generaron la urgencia del felipismo por quitar de manos del «enemigo» áreas sensibles que suelen ser un imán de votos.

Veamos dos casos concretos que figuran en la nómina caliente que lee y relee Solá:

• Oscar Fariña es subsecretario de Coordinación del Ministerio de Salud, desde donde distribuye y reparte la asistencia sanitaria a toda la provincia. Fariña remite sin escalas a Baldomero «Cacho» Alvarez, intendentede Avellaneda, secretario general del Consejo del PJ y uno de los duhaldistas que animó la teoría Torquemada.

• Alicia March, coordinadora de asistencia social del Ministerio de Desarrollo Humano provincial, poseedora de la llave para repartir comida, colchones y todo lo disponible en stock en parte de la provincia. March es la esposa de Isidoro Laso, diputado provincial, de la mesa chica duhaldista y ferviente animador anti-Solá.

• Relevo

Fariña y March parecen destinados a seguir los pasos de David Christensen, hasta unas horas atrás, administración de Puertos de la provincia, que tuvo que abandonar el barco por su parentesco político de primer grado con el gremialista Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de «Las 62».

En lugar de Christensen, el martes pasado, asumió
José Luis «Patón» Pérez, ex intendente de Balcarce, de pasado -¿y presente?- menemista que, como segundo de Luis Patti, combatió a Solá en 2003. También Juan Quadrelli, por su vínculo con otro ultraduhaldista, el diputado Julián Domínguez, fue removido como director del hospital de Junín. La ejecución corrió por cuenta de Passaglia, pero la mano invisible -o no tanto- fue de Randazzo.

A lo ejecutado, Solá sumaría las otras sanciones como advertencia para apaciguar la ansiedad combativa de algunos duhaldistas de convencimiento frágil. Quizá con dos o tres decapitaciones, el gobernador logra que vengan a abrazarlo algunos indecisos.

Por lo pronto, como anticipo de la guerra de guerrillas que le planteará al PJ ortodoxo, el felipismo -en algún caso encarnado por declarados kirchneristas- fraccionó dos bloques de concejales en campamentos emblemáticos: Lomas de Zamora y Berazategui.

En Lomas, cuna de Duhalde, hoy gobernado por
Jorge Rossi, dos peronistas se escindieron para crear el Frente para la Victoria, animados por la diputada nacional -ex duhaldista ahora felipokirchnerista- Marcela Bianchi. En pocos días prometen sumar un edil más.

En Berazategui, en tanto,
Juan José Mussi ve cómo se le escurre un pedazo del peronismo, con la formación de un bloque disidente, cuya costura la ejecutó el felipista Mario Giacobbe.

En medio de esas trincheras,
José María «Toco» González Fernández volvió de su retiro clínico para asumir como asesor general de Gobierno, en lugar de Gastón Guarracion, otro eyectado por estar apadrinado por Venegas.

«Toco», cuñado (o ex) de Solá vía
la «Colorada» Teresa González Fernández, fue durante mucho tiempo un puente de oro del duhaldismo hacia el gobernador.

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