Buenos Aires: Solá lanzó purga de duhaldistas con cargo
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Felipe Solá
También porque existe una ostensible necesidad política y operativa: la proximidad de las elecciones, internas y generales, generaron la urgencia del felipismo por quitar de manos del «enemigo» áreas sensibles que suelen ser un imán de votos.
Veamos dos casos concretos que figuran en la nómina caliente que lee y relee Solá:
• Oscar Fariña es subsecretario de Coordinación del Ministerio de Salud, desde donde distribuye y reparte la asistencia sanitaria a toda la provincia. Fariña remite sin escalas a Baldomero «Cacho» Alvarez, intendentede Avellaneda, secretario general del Consejo del PJ y uno de los duhaldistas que animó la teoría Torquemada.
• Alicia March, coordinadora de asistencia social del Ministerio de Desarrollo Humano provincial, poseedora de la llave para repartir comida, colchones y todo lo disponible en stock en parte de la provincia. March es la esposa de Isidoro Laso, diputado provincial, de la mesa chica duhaldista y ferviente animador anti-Solá.
• Relevo
Fariña y March parecen destinados a seguir los pasos de David Christensen, hasta unas horas atrás, administración de Puertos de la provincia, que tuvo que abandonar el barco por su parentesco político de primer grado con el gremialista Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de «Las 62».
En lugar de Christensen, el martes pasado, asumió José Luis «Patón» Pérez, ex intendente de Balcarce, de pasado -¿y presente?- menemista que, como segundo de Luis Patti, combatió a Solá en 2003. También Juan Quadrelli, por su vínculo con otro ultraduhaldista, el diputado Julián Domínguez, fue removido como director del hospital de Junín. La ejecución corrió por cuenta de Passaglia, pero la mano invisible -o no tanto- fue de Randazzo.
A lo ejecutado, Solá sumaría las otras sanciones como advertencia para apaciguar la ansiedad combativa de algunos duhaldistas de convencimiento frágil. Quizá con dos o tres decapitaciones, el gobernador logra que vengan a abrazarlo algunos indecisos.
Por lo pronto, como anticipo de la guerra de guerrillas que le planteará al PJ ortodoxo, el felipismo -en algún caso encarnado por declarados kirchneristas- fraccionó dos bloques de concejales en campamentos emblemáticos: Lomas de Zamora y Berazategui.
En Lomas, cuna de Duhalde, hoy gobernado por Jorge Rossi, dos peronistas se escindieron para crear el Frente para la Victoria, animados por la diputada nacional -ex duhaldista ahora felipokirchnerista- Marcela Bianchi. En pocos días prometen sumar un edil más.
En Berazategui, en tanto, Juan José Mussi ve cómo se le escurre un pedazo del peronismo, con la formación de un bloque disidente, cuya costura la ejecutó el felipista Mario Giacobbe.
En medio de esas trincheras, José María «Toco» González Fernández volvió de su retiro clínico para asumir como asesor general de Gobierno, en lugar de Gastón Guarracion, otro eyectado por estar apadrinado por Venegas.
«Toco», cuñado (o ex) de Solá vía la «Colorada» Teresa González Fernández, fue durante mucho tiempo un puente de oro del duhaldismo hacia el gobernador.




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