Buscando votos por La Habana

Política

El diputado Miguel Bonasso fue designado por Néstor Kirchner como el jefe de misión para representar a la Argentina en la Cumbre de Países No Alineados, a la que el país regresa al cabo de 15 años, en calidad de observador, como adelantó este diario. La designación de Bonasso es una gratificación para este legislador, amante de la dictadura de Fidel Castro. La cumbre se realiza en La Habana y quedó inaugurada ayer sin la presencia del mandamás de la isla (las versiones insisten con que sufre un cáncer terminal: los primeros en afirmarlo fueron los periodistas del diario brasileño «Folha de Sao Paulo», que le atribuyeron la información al mismísimo Lula da Silva).

Pero con el envío de Bonasso Kirchner realiza otras dos jugadas. Por un lado, vuelve a menospreciar al personal profesional de la Cancillería: nunca la diplomacia argentina tuvo semejante cantidad de personal político, inclusive en la titularidad de consulados. Es lógico que el Presidente no quiera premiar a Jorge Taiana con el viaje: el canciller formaba parte de la comitiva de diplomáticos que, presidida por Andrés Cisneros y Carlos Escudé, renunció a los No Alineados en los albores del menemismo (1991). También quedan disminuidos Raúl Ricardes y Darío Alessandro, responsables inmediatos de la operación, hasta ahora.

Pero la bendición a Bonasso no está pensada como un producto de la política exterior del gobierno. También mira hacia la pelea electoral de la Capital Federal: el diputado es visto por las autoridades como un excelente candidato para la Jefatura de Gobierno. No porque pueda alzarse con ella sino porque arrastraría un caudal de votos de izquierda capaz de afectar más a Jorge Telerman -eterno enemigo del jefe de Gabinete, Alberto Fernández- que a Daniel Scioli.

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