4 de septiembre 2006 - 00:00

Busti: Lavagna con el Uruguay

El conflicto con Uruguay por las pasteras de Fray Bentos, que esta semana tendrá un nuevo e importante capítulo cuando se conozca el fallo del Tribunal del Mercosur por los cortes de los puentes binacionales, tuvo ayer también un correlato en la política interna local. El gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, aseguró que está «sorprendido» por las reuniones que mantuvo en Uruguay el ex ministro Roberto Lavagna por el conflicto de las papeleras, y dijo que tales encuentros se « enmarcan en una actitud de oportunismo político, dentro de una campaña presidencial de muy baja monta».

Busti calificó a Lavagna de «cortesano de los intereses» de las autoridades uruguayas, y lo cuestionó por su «conexión» con las empresas Botnia y ENCE, que llevan adelante la construcción de las plantas. «Me siento sorprendido en un primer término por el oportunismo político de Lavagna, dentro de una campaña presidencial de muy baja monta. Ahora nos venimos a enterar de que siendo ministro habló con las autoridades uruguayas por las papeleras. ¿Y por qué lo dice ahora y no antes?», criticó el gobernador, que además dijo que Lavagna «escondió algo que sería un secreto de Estado» y advirtió que el momentoelegido para reunirse con las autoridades uruguayas no es «casual».

«Justo cuando la Argentina está en el campo judicial, cuando está preparando su demanda para presentar en (el tribunal internacional de) La Haya y se está por expedir el Tribunal del Mercosur, Lavagna va a Montevideo y se transforma en cortesano de Tabaré

Vázquez y de José María Sanguinetti, y desde la otra orilla hace declaraciones en contra de los intereses en la Argentina», opinó el gobernador que, además, recomendó al ex ministro de Economía que «si quiere ser presidente de todos los argentinos, lo primero que debe hacer es ser defensor de los intereses nacionales».

Lavagna contestó ayer a través de Alejandro Rodríguez, un colaborador del ex ministro que mencionó que aquel «había advertido que al tema de las papeleras se le estaba dando un tratamiento electoral, con los riesgos que eso traería a futuro». «Posteriormente», recordó que «en enero de 2006, volvió a opinar que el conflicto por las papeleras no puede mezclarse con cuestiones electorales, tal como ocurrió en Entre Ríos. Ahora el tema se descontroló y hay que volver a tratarlo con la seriedad que requiere».

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