Martín Sabbatella, incluso, físicamente no responde a la estética peronista. Más bien se asemeja a un intelectual, con prolija barba candado coronada por pequeñísimos lentes; un atuendo que forjó en los últimos tiempos y que dista bastante de su viejo perfil cuando integraba las filas del Frente Grande junto a Rodolfo Rodil. El acto de ayer confirmó su nueva tendencia: no hubo choripanes ni vino en cartón; sí café y medialunas para todos. No fue el único detalle de «urbanidad». La ausencia de carteles políticos dio paso a 50 banderas de ceremonia que portaban alumnos de las escuelas locales. Sólo un detalle enrareció el inusual clima cuando representantes de HIJOS interrumpieron el acto a los gritos para exigir el uso de la palabra. El Presidente accedió a un pedido especial en este sentido que desde el público le hizo Nora Cortiñas (línea fundadora de Madres) y así lograron subir al escenario. «Juicio y castigo por la muerte de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en el Puente Pueyrredón», bramaron los integrantes de esa agrupación. El abrupto mensaje tenía claramente dos destinatarios, Felipe Solá y Aníbal Fernández, que no pudieron disimular en los gestos de sus rostros el malestar por el mal rato.
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