Cafiero teme verse complicado por la causa de sobornos en el Senado
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Usandizaga aseguró que Cafiero le había ofrecido una copia del anónimo que funcionó a ojos del juez -al menos, hasta el viernes-como prueba del cohecho, extrayéndolo de una nota de fotocopias. Podría ser el principio del fin para este cazador que puede terminar cazado.
Hasta la semana pasada era a la inversa: Liporaci hacía desfilar por su despacho de Comodoro Py a los senadores en exclusiva. Había sobornados, pero no sobornadores. Al parecer, la insólita conclusión tribunalicia es que pueden no coexistir una y otra parte (la activa que ofrece y la pasiva que recibe la propuesta), a contramano de lo que enseñan los manuales de Derecho Penal y el mismo Código sobre el delito de cohecho. Un verdadero hallazgo atribuible a la doctrina Liporaci.
El oficialismo se siente algo presionado por el magistrado, si bien espera que las citaciones sean sólo para cumplir con el formalismo de que los funcionarios salientes repitan que no se pagó nada a cambio de la reforma laboral.
Más ingenuo que Cafiero, Carlos Chacho Alvarez descubrió a fin de año que se comportó como un crédulo al haber confiado que el juez Carlos Liporaci, a pesar de sus polémicos antecedentes, podía mandar a prisión a supuestos coimeados del Congreso por la reforma laboral. Tal vez, creyó que había garantías de que iba a hacerse justicia cuando -a comienzos de la pesquisa-por TV escuchó de boca del mismo magistrado que «hubo sobornos». Y ya se sabe que, para alguien que hace de los medios un medio de hacer política, todo lo que se dice allí cobra otra fuerza. La carga probatoria de las coimas, claro, estaban contenidas en un anónimo -algo de por sí poco confiable-que había leído en público el mismo Alvarez para darle entidad.
Llanto
Lo primero que hizo el ex vicepresidente fue llorar ni bien se enteró, gracias a los «movileros», de que el magistrado había «desprocesado» a los 11 legisladores, a pocos días de terminar la ronda de declaraciones indagatorias y sobre el cierre de la temporada de Tribunales. Luego, fastidiado por la medida, reaccionó reclamando su apartamiento de la meneada causa. Un poco tarde.
¿Era necesario que el juez tuviera un pronunciamiento antagónico a la voluntad de Chacho para que éste tomara conciencia de que la pesquisa iba a una vía muerta? ¿Una resolución coincidente con el deseo chachista respecto de los legisladores sospechados, hubiera absuelto a Liporaci de otros «pecados» que lo mantienen cautivo del Consejo de la Magistratura? ¿La renuncia de Alvarez, entonces, fue en vano? Es lo que confesó a sus interlocutores el viernes en Varela Varelita.
José Luis Gioja, cacique del bloque PJ, intentó convertirse en exégeta de las demostraciones del ex vice. «Así como nosotros hicimos cosas golpeando puertas, trabajando las leyes y buscando consensos, hay otros, como Alvarez, que prefirieron la televisión y los medios», apuntó Gioja.
Mientras el líder frepasista reflexiona, la segunda parte de la película judicial seguirá en febrero, tras la feria. En principio, el fiscal Eduardo Freiler apelará la decisión de decretar la «falta de mérito».
El fiscal no descartó que algunos de los senadores beneficiados por Liporaci puedan ser «procesados» en el futuro. «Esta medida no es definitiva porque los imputados no están ni sobreseídos ni procesados.Y esto sí puede ocurrir en el futuro», explicó Freiler. En ese sentido, subrayó que la citación a indagatoria de Flamarique y De Santibañes es uno de los puntos «más llamativos de esta medida».




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