30 de mayo 2005 - 00:00

Candidatos

La Argentina tiene un sistema electoral carísimo, de muy dudosa eficacia, y corre el riesgo de anotarse con un récord casi surrealista: es un juego en el que el reglamento se va redactando a medida que avanza el partido. El viernes, y para beneficiar a sus aliados en La Rioja, el gobierno dictó un decreto que autoriza a partidos con personería en trámite a anotar candidatos fuera de un cronograma que aprobó hace apenas un mes. El justificativo es que las nuevas formaciones deben tener los mismos derechos que los viejos partidos y que hay 546 pedidos de legalización de agrupaciones esperando aprobación.

Candidatos
El gobierno dio luz verde a todas las agrupaciones que no tengan aún inscripción legal como partidos para poder anotar candidatos para las próximas elecciones. De paso, le puso otra valla a la candidatura de Carlos Menem a una senaduría por La Rioja y dio otro ejemplo de cómo el poder juega un partido cuyo reglamento se va escribiendo a medida que avanza la confrontación. Por un decreto conocido el viernes pasado, los candidatos que quieran competir en las elecciones legislativas del 23 de octubre podrán usar otro atajo para eludir la obligación legal de someterse al ya ilusorio proceso de elecciones internas, simultáneas y obligatorias que trata de imponer en vano desde 2002 el Código Electoral.

Por ese decreto se autoriza a los partidos que no tienen reconocimiento legal a competir en las elección anotando sus candidatos fuera del plazo que impuso una anterior norma
, el Decreto 451/05 que estableció el cronograma electoral.

La norma dice que esa habilitación para inscribir candidatos fuera de término rige para los partidos que han iniciado el trámite de reconocimiento y que no lo hayan obtenido a la fecha de constitución de la junta electoral (es decir, el 7 de junio próximo). La exigencia de un número mínimo de afiliados también se les disculpará por esta vez; el decreto dice que eso lo pueden presentar recién para las próximas elecciones.

• Argumentación

En los considerandos de la medida (Decreto 535/05) se argumenta que el gobierno debe velar por los derechos de los partidos nuevos que no han logrado su inscripción. No da razones para esa disculpa, salvo el dato aportado por los juzgados electorales de todo el país de que hay 546 agrupaciones que aspiran a constituirse en partidos políticos.

Podría argumentarse frente a ese considerando que si un partido no tiene los papeles en orden no debería competir.

¿Quién puede sufrir hoy ese trato «dispar» que denuncia el decreto?
Antes que nadie, dos formaciones de La Rioja identificadas con el oficialismo de la Casa Rosada. Una es la agrupación Primero La Rioja, que alienta el gobernador Angel Maza; otra es un Partido por la Victoria, marca registrada del Presidente en todo el país. Según el macismo provincial, el juez federal Rubén Blanco -un magistrado subrogante que ha sido acusado de responder al senador Jorge Yoma, peronista disidente que busca la reelección-, les demora a las dos agrupaciones el reconocimiento legal con el propósito de dejarlos fuera de competencia. Según el cronograma vigente, el próximo 7 de junio deben estar constituidas las autoridades electorales para las elecciones internas que tendrían lugar el 7 de agosto (el 7 de julio vence la inscripción de candidatos). Con este decreto el macismo y todos los partidos en trámite del país podrán anotar candidatos en lista única después del 8 de junio próximo.

El partido del gobernador Maza se anotó en la Justicia federal de esa provincia para competir por fuera del PJ con candidatos propios y contra la nominación de
Carlos Menem. Esa decisión la habilitó un congreso del PJ de La Rioja en abril pasado que autorizó a sus afiliados a ir por adentro o por afuera del partido en las próximas elecciones.

• Reproducción

Con ese armado electoral, que reproduce en pequeño las decisiones de los congresos del PJ de 2002 que autorizaron la concurrencia a las urnas de tres fórmulas presidenciales, la situación del senador Yoma para retener su silla en la Cámara alta se volvió más que difícil.

Cualquier pronóstico hoy prevé
que las tres bancas en disputa se las van a repartir Menem y Maza, desplazando a Yoma. Que el juez Blanco le retuviese los documentos al nuevo partido pareció un freno a ese escenario electoral que podría beneficiarlo a Yoma y también a Menem. Que salga ahora este decreto limitando la lapicera del juez es una mano del gobierno nacional que los riojanos están festejando desde el viernes. «No hay motivos para que se siga frenando la inscripción de los nuevos frentes, salvo porque Menem y Yoma tienen un acuerdo», dijo el propio Maza a este diario el jueves, pocas horas antes de que se conociese la norma.

Más allá de este beneficio a un sector en particular, el decreto es el ejemplo de cómo en la Argentina no existen normas claras tampoco en lo electoral.
Ya en 2002 se dio la enormidad de que en un país de voto obligatorio los partidos no cumplieron con una misión básica que es seleccionarle a la población los mejores candidatos.

• Cuentapropismo

Esa maniobra duhaldista que logró con éxito arrinconarlo a Menem certificó el cuentapropismo del sistema electoral argentino: hoy es el único país del mundo en el cual un ciudadano que quiere ser candidato a algo cuenta con un menú de facilidades para competir sin tener partido y sin someterse a ningún tipo de compulsa previa. Ese extremo de anarquismo de normas que sería propio de un mundo de democracia ideal -o sea irrealizable- ocurre en un país cuya última reforma constitucional impuso el voto obligatorio -hasta entonces una materia apenas de la ley electoral- y la obligatoriedad de la militancia a través de partidos políticos pagados por el Estado. Bastó esa reforma para que todo el sistema estallara: la representación política se hace hoy en el país a través de más de 500 partidos políticos nacionales autorizados (ahora sabemos que esperan otros que la Justicia les extienda la misma licencia). No extraña por eso que terminen ganando los cargos electivos quienes han perdido en las urnas. ¿No sería más eficaz avanzar hacia una utopía ateniense y asignar los cargos por sorteo?

Dejá tu comentario

Te puede interesar