24 de marzo 2003 - 00:00

Capital Federal - A Jefe de Gobierno

• Mauricio Macri, que llega en la encuesta para la Jefatura de Gobierno de la Capital a una intención de voto de 55,4% (si se proyecta a los indecisos), parece a esta altura uno de los pocos ganadores seguros de la próxima elección. Tan abrumadora es su ventaja que el Partido Justicialista busca desde hace semanas sumarse a su candidatura. La duda que queda es si Macri aceptará o no ese respaldo. El poco relevante justicialismo porteño amenazó primero con lanzar a Gerardo Sofovich. Luego a Nito Artaza para asustar a un Macri a quien le pide que «abra» su lista tan ganadora para algunos peronistas. Macri duda, quiere «llegar como intendente y asumir luego como justicialista». No le va mal con esta táctica.

• El abandono de su postulación por parte de Daniel Scioli benefició más a Macri, aunque el secretario de Turismo no midió más de 6%. La estrella de la elección en la Ciudad de Buenos Aires será más el voto moderado que el llamado progresista. Entre Macri y Patricia Bullrich (tercera con 8,2%), alineada a nivel nacional con López Murphy, suman 63,6% de la intención de voto total.

• El actual jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, registra 10% de la intención de voto, lo que lo ubica tercero, pero con muy escasa ventaja sobre Bullrich. Más atrás se alinean Gustavo Béliz, Rafael Bielsa, Ripoll, el socialista La Porta y el resto de los postulantes. Otro dato saliente es la virtual extinción de la UCR.

• Ibarra, con la izquierda agrupándose tras él, incluidos los radicales (Caram y Lombardi) y hasta el kirchnerino Béliz, no podrá ganarle a Macri en un eventual ballottage.

• Ibarra se ve perjudicado por la pobre evaluación que despierta su gobierno. Dominado por los sindicatos municipales, acordándose de la estética de la Ciudad sólo al final de su gobierno, permitiendo asentamiento y nombrando tantos empleados, desdibujó su imagen política. Entre los puntos más frecuentemente criticados por los porteños sobresale también la reiteración de las inundaciones ante cada lluvia fuerte, el pésimo estado de las calles y avenidas de la Ciudad y ese récord de 125.000 empleados públicos a que ascendieron.

Ibarra administró en los últimos años el tercer presupuesto del país, pero el primero en relación con su población. Por más malo que sea, es raro fracasar en la ciudad capital, donde lució hasta De la Rúa. Su derrota abriría una serie de hipótesis: ¿abandonará prematuramente el cargo seis meses antes de la entrega del poder o se abocará, tal como ocurre a nivel nacional, a hacer demagogia presupuestaria? Su jugada de adelantar la elección de jefe de Gobierno para el 8 de junio (lo hizo para evitar que Ricardo López Murphy o Elisa Carrió pasaran a pelear este distrito si fracasaban en la elección a presidente de la Nación) trae varios problemas. El principal es que el Ministerio del Interior de la Nación debe organizar la elección de diputados nacionales en el distrito Capital Federal. El nuevo presidente asumirá el 25 de mayo y en 14 días deberá tener ministro del Interior asumido y organizando una elección de diputados en el segundo distrito más poblado del país. La insólita fecha 8 de junio la acordó Ibarra con Eduardo Duhalde.

Dejá tu comentario

Te puede interesar