16 de agosto 2006 - 00:00

Carlotto reflotó denuncias de Comisión por la Memoria

Estela de Carlotto presidió ayer en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo la conferencia de prensa de despedida de Gabriela Alegre, desplazada del área de Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires. La dirigente se explayó sobre el trasfondo político de la crisis en el gabinete de Jorge Telerman. Trató de impedir algunas preguntas de la prensa que creyó eran agresivas -un exceso, más tratándose de una defensora de los derechos humanos- y rozó el maniqueísmo cuando dijo que ella y sus acompañantes representaban «el bien» y sus adversarios «el mal», una base frágil para cualquier argumentación seria. Interesa, además de las declaraciones de Carlotto, el recuerdo que tuvo para la ministra de Derechos Humanos de la Ciudad, Gabriela Cerruti, por manejos en la llamada Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires que manejaba Horacio Verbitsky, padrino político de Cerruti. Aquí, lo principal de ese diálogo con la prensa.

Periodista: ¿Qué es «el mal» para usted?

Estela de Carlotto: El mal son estas acciones políticas que tienen quienes justamente nos han, con fines de desunión, de imponer una característica determinada que no compartimos. Yo les hago razonar a los periodistas porque estamos en la casa de las abuelas, con todos los organismos de derechos humanos presentes, y me llaman la atención las preguntas que le están haciendo a Gabriela Alegre.

P.: ¿Qué preguntas?

E. de C.: Son un poco, digamos, agresivas, porque nosotros defendemos la verdad y el bien, el bien es esto, que quede claro que aquel que dio antes está recibiendo ahora una bofetada. Perdónenme los que están haciendo esas preguntas, pero están agraviando más todavía a una persona agraviada. Atención, lo que quieren es eso, confundirnos, quieren que pensemos como los que piensan que estuvo bien la dictadura militar, que los desaparecidos están bien desaparecidos, y Gabriela es parte de eso, por lo tanto también hay que hacerla desaparecer. (Aplausos.)

P.: ¿Qué impresión tiene de la actual secretaria de Derechos Humanos?

E. de C.: Les pido que hagan un poquito de memoria, ustedes saben que yo hace unos años denuncié a la Comisión Provincial por la Memoria, por disidencias, justamente con la señora Gabriela Cerruti, que estaba a cargo con un poder absoluto lamentablemente. Hacía uso indiscriminado de los bienes. Yo la acusé de malversar fondos, no de robar, sino malversar, cuando el objetivo fundamental de esa Comisión Provincial por la Memoria era digitalizar en forma urgente todos los archivos que habíamos recibido de inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que iban a quedar al servicio de la Justicia de La Plata en los juicios por la verdad. También para los familiares que estaban esperando ver qué había de sus hijos dentro de esos archivos, porque los habían estado espiando de mucho antes de la dictadura.

P.: ¿Qué hacía Cerruti?

E. de C.: Eso se dejaba de lado para hacer otros actos sociales, traer costosos disertantes del exterior, publicar una revista «Puentes» costosísima, donde, bueno, más que una empresa de este grupo era una empresa familiar. Yo eso lo hice público en mi renuncia. De ahí en más yo me alejé de la comisión, aguantando y soportando con mucho dolor también. Felizmente no soy rencorosa, no guardo rencor. Puedo entender que en algunos lugares hay gente que no quiere dejar el sillón. Pero pensé: si esa persona iba ahora a ocupar un lugar en Derechos Humanos. Salió de allá, ya había hecho lo suyo allá, para hacer lo suyo acá, que lo está haciendo. Yo se lo dije directamente al señor Telerman el día que nos reunimos los tres organismos lo que pensaba de esa persona. «Si la nombras en Derechos Humanos -le dije-, Olvídate.» El «olvídate» era que los organismos íbamos a tomar distancia, porque no íbamos a poder dialogar con semejante gente que tenía un historial. Y también les recuerdo a los periodistas que recuerden qué periodista es la señora, tiene una historia. (Aplausos.)

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