Carrió copó Corrientes y Arcagni la Recoleta
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«Ya voy...», repitió varias veces para tranquilizar a los 250 militantes que, acalorados, esperaban su discurso, entre ellos, el ex funcionario Aníbal Jozami. «Vamos, chicos», trataba de apurar a los cronistas como si fuera jefa de informativo. Todos sabían que lo más interesante era lo que dijera delante de los micrófonos y no sobre el escenario, donde la esperaban el legislador metropolitano Luis García Conde -organizador del eventoel embajador Miguel Espeche Gil y la historiadora radical Hebe Clementi, entre otros.
El piso no era de madera rústica; había una gigantesca alfombra con arabescos y, encima, sillas prolijamente acomodadas para escuchar y ver -en 2 pantallas gigantes-al profesor Arcagni. El candidato no dudó en apelar al clásico power point a la hora de la clase magistral sobre su futura gestión gubernamental.
Se podría decir que, de los casi 500 asistentes que convocó el candidato de Tiempo de Cambios, 70 por ciento eran varones. Y que, de esa cifra, el ambo azul superaba ampliamente los grises en cuanto a indumentaria. Al fondo del salón, un acicalado Arcagni exponía serio, sin pausa, pero con solvencia y muy buena dicción. Como en una disertación académica.
En medio de un silencio casi místico, las únicas interrupciones eran tibios aplausos, por ejemplo, cuando anunció una «reducción del IVA de 21 a 10%». Nada que ver con los gritos de «vamos, Lilita» que homenajeaban a Carrió en el predio donde suelen armarse shows de tango moderno o teatro under. Quizá disuadió a los fans de Arcagni el espectacular dispositivo de seguridad: hombres de negro conectados con micrófonos de solapa y discretos auriculares que no invitaban, precisamente, a las exaltaciones. De no haber sido porque todos hablaban en español, uno hubiera jurado que estaba en un coloquio sobre relaciones internacionales en Washington. En el Foro Gandhi, parecía primar la nostalgia por los '70, sin rastros del vice conservador, Gustavo Gutiérrez, excepto por un cartel que lo promocionaba junto a la «presidenta» Carrió.




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