Carrió, Macri y Bielsa, tras los votos puerta a puerta
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Elisa Carrió
En las reuniones de campaña del kirchnerismo, donde se animan asegurando que finalmente Bielsa superará a sus rivales, la aritmética se maneja casi con los mismos datos que los vendedores de votos de Macri: «En la zona sur, 60% del voto peronista es nuestro y 40% de Mauricio», consideran, y están dispuestos a capturar allí más voluntades.
Sin embargo, Carrió también lleva cuentas sobre buenas adhesiones en esas barriadas, especialmente en las circunscripciones 21, 22 y 23 que atraviesan los barrios de Villa Lugano, Pompeya y Soldati. Allí se concentra cerca de 20% del padrón electoral porteño, unos 350 mil inscriptos (superan el medio millón si se agregan las parroquias que atraviesan La Boca y Barracas) que esconden una curiosidad en la última votación: en Lugano, en el ballottage que definió la reelección de Aníbal Ibarra contra Macri, el jefe porteño, que terminó superando en 120.000 votos a su rival, concentró la diferencia.
Hoy, Macri estará en Villa Lugano, mientras Bielsa se sentará a comer el sábado al mediodía en una fábrica expropiada de Pompeya, donde elaboran bolsas de papel. Irá allí de la mano del titular del Partido para la Victoria, Diego Kravetz. El candidato oficialista llegará luego de transitar otros barrios sureños que preocupan al kirchnerismo, como La Boca y Barracas. Seguirá la geografía hacia esas latitudes, por Mataderos, el domingo, siempre en sintonía por recapturar el voto peronista que creen emigra a Macri.
El empresario, por su parte, encabezará hoy a la mañana un acto en el parque de la Ciudad donde se construirá el Hospital de Villa Lugano y piensa convencer con la presentación de un plan de desarrollo para la zona.
Simultáneamente, Carrió lanzaun despliegue de mesas en toda la ciudad, con caminatas y recorrida de la candidata en la que se desparramarán esquelas y volantes para conseguir adhesiones.
Para los aristas, con el ánimo que les auguran los sondeos, la tarea de conquista se repartirá en diferentes zonas, pero es en el sur, donde lleva más su discurso hacia «las madres pobres», la candidata y también, como su rivales, quiere aferrarse las adhesiones.
En ese periplo, Carrió deberá resistir la embestida oficialista, que intentará convencer que la ex diputada «es la nueva derecha».




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