7 de octubre 2005 - 00:00

Carrió, Macri y Bielsa, tras los votos puerta a puerta

Elisa Carrió
Elisa Carrió
A partir de hoy, los partidos políticos ingresan en el último tramo de la campaña electoral. Les quedan dos semanas en las que piensan intensificar, cada uno a su estilo, la conquista callejera del voto. Las últimas jornadas, previas a la veda, se dedicarán a los actos de cierre de la temporada. Por eso se lanza una puja curiosa entre los tres candidatos más taquilleros hacia los comicios, donde en la Capital Federal el escenario serán las barriadas del sur.

Quizá sea Mauricio Macri quien con más certeza corrobora los datos que le acercan los sondeos y su propia elección anterior, la de 2003. El método del macrismo podría decirse artesanal, pero de campo. Los candidatos a legisladores porteños y diputados nacionales que el empresario portará en las boletas del PRO son los que le arriman las certezas que, con mecánicas ajenas también desvelan a sus adversarios.

Esos postulantes se han lanzado a una timbreada por distintos barrios de la ciudad, pero además, en los últimos días recorren vagones de subterráneas al estilo de vendedores de todo por $ 2 que le reportan a Macri datos interesantes.

Por ejemplo, en la línea A del subterráneo, la que recorre la avenida Rivadavia desde la Plaza de Mayo hasta Primera Junta. Allí las experiencias de candidatos como Esteban Bullrich (cuarto en la tira a Diputados) o Marcos Peña (primero en la lista de legisladores) le dan cuenta al macrismo que en la llamada línea Rivadavia, no logra perforar Macri. Es algo que le cuesta también a Rafael Bielsa, el candidato oficialista por el Frente para la Victoria, y le surge más fácil a la postulante del ARI, Elisa Carrió. Los vagones de la línea A son los más adversos, en su público, para los macristas que en ocasiones han debido bajarse hasta sonrojados y abandonar la práctica.

En cambio, el recorrido en los coches de la línea E, que desde Plaza de Mayo transita por las avenidas San Juan y Directorio hasta Flores (ya a cuadras de la franja Rivadavia) y combina finalmente con el premetro, le ha sido ventajoso al macrismo. Es la zona oeste al sur. Lo mismo, al parecer, les dejó el pasaje por el subte de la avenida Corrientes, según narran, con público que les demanda más explicaciones sobre sus propuestas.

• Datos similares

En las reuniones de campaña del kirchnerismo, donde se animan asegurando que finalmente Bielsa superará a sus rivales, la aritmética se maneja casi con los mismos datos que los vendedores de votos de Macri: «En la zona sur, 60% del voto peronista es nuestro y 40% de Mauricio», consideran, y están dispuestos a capturar allí más voluntades.

Sin embargo, Carrió también lleva cuentas sobre buenas adhesiones en esas barriadas, especialmente en las circunscripciones 21, 22 y 23 que atraviesan los barrios de Villa Lugano, Pompeya y Soldati. Allí se concentra cerca de 20% del padrón electoral porteño, unos 350 mil inscriptos (superan el medio millón si se agregan las parroquias que atraviesan La Boca y Barracas) que esconden una curiosidad en la última votación: en Lugano, en el ballottage que definió la reelección de
Aníbal Ibarra contra Macri, el jefe porteño, que terminó superando en 120.000 votos a su rival, concentró la diferencia.

Hoy, Macri estará en Villa Lugano, mientras Bielsa se sentará a comer el sábado al mediodía en una fábrica expropiada de Pompeya, donde elaboran bolsas de papel. Irá allí de la mano del titular del Partido para la Victoria,
Diego Kravetz. El candidato oficialista llegará luego de transitar otros barrios sureños que preocupan al kirchnerismo, como La Boca y Barracas. Seguirá la geografía hacia esas latitudes, por Mataderos, el domingo, siempre en sintonía por recapturar el voto peronista que creen emigra a Macri.

El empresario, por su parte, encabezará hoy a la mañana un acto en el parque de la Ciudad donde se construirá el Hospital de Villa Lugano y piensa convencer con la presentación de un plan de desarrollo para la zona.

Simultáneamente, Carrió lanzaun despliegue de mesas en toda la ciudad, con caminatas y recorrida de la candidata en la que se desparramarán esquelas y volantes para conseguir adhesiones.

Para los aristas, con el ánimo que les auguran los sondeos, la tarea de conquista se repartirá en diferentes zonas, pero es en el sur, donde lleva más su discurso hacia
«las madres pobres», la candidata y también, como su rivales, quiere aferrarse las adhesiones.

En ese periplo, Carrió deberá resistir la embestida oficialista, que intentará convencer que la ex diputada
«es la nueva derecha».

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