17 de octubre 2000 - 00:00

CARTA DE MENEM A LOS KELPERS

Al mismo tiempo cuando Guido Di Tella llegaba a Puerto Argentino, en las Malvinas, Carlos Menem también tendía un lazo hacia las islas. Le envió una carta al editor del semanario local "The Penguin News" que la publicó en la edición del viernes pasado. En ese mensaje dirigido a los kelpers les recuerda su viaje a Londres en 1998 y las líneas principales de su gobierno en la apertura de las relaciones. La carta que envió Menem está escrita en inglés y damos el texto en la traducción al español.

Hay dos términosespecialmente desdichados en la fatigada historia argentina: éxito y fracaso.

La suma da cero, porquela vida de los pueblos no es lúdica.

Lento en la niebla de lasislas desérticas, un soldado se encuentra con otro; se miran y no saben sideben o no matarse. Algo -tal vez alguien-les salva la vida.

Más de quince añosdespués se encuentran de nuevo en la Catedral de Saint Paul y algo -tal vezalguien-los reconcilia para siempre.

Por eso la síntesis másdigna de la derrota y la victoria es una reconciliación madura.

A fuerza de triunfos quecostaron sangre, desaparecieron pueblos enteros.

Como decía Pirro: «Otravictoria como ésta y estoy perdido».

Me place recordar junto alos habitantes de las Islas Malvinas mi viaje a Gran Bretaña inscripto en lahistoria de un esfuerzo por la reconciliación: otra vez hemos hablado de paz-nunca es suficiente-, hemos dicho en todas las instituciones británicas a lasque fuimos invitados que es preciso dialogar sobre Malvinas, y logramos unhecho imposible de atenuar: que el gobierno británico hiciera una menciónexpresa a las sucesivas recomendaciones de la ONU para discutir la soberaníamalvinense.

 

Honrar

 

El diario londinense«Evening Standard» me sorprendió con su primera pá-gina: «Porque es hora dehablar sobre Malvinas».

Max Hastings,corresponsal en Malvinas durante la guerra, escribía: «Deberíamos madurar yhablar con Menem sobre la soberanía de las islas pronto».

También debemos honrarjuntos la memoria de los muertos argentinos y británicos en la guerra.

En este punto no puedehaber privilegios nacionales: muchachos inocentes murieron por le ebriedad degobiernos que jugaron a ganar y perder.

Por eso recé junto a mihija y con la piel erizada ante los restos de doscientos cincuenta y cincobritánicos muertos.

Sus madres, sus padres,sus hermanos merecen el respeto argentino, el mismo que exigimos para nosotros.La relación lograda por mi gobierno con el Reino es muy sólida: dialogamos conlos reyes, el premier, parlamentarios y empresarios; firmamos acuerdos sobrecomercio, inversiones, deportes, transportes, educación, actividades espacialesy académicas. Laboristas y conservadores nos recibieron para tratar cuestionesque son de interés especial para las naciones.

Acordamos con laoposición -hoy en el gobiernoque las relaciones con el Reino Unido constituyencuestión de Estado.

Con los británicoshablamos de reconciliación y paz; es el mismo mensaje que quiere dejar a losisleños, tan próximos a nuestra tierra, vecinos de nuestras costas y también denuestros deseos de armonización de intereses.

Desde 1989 hereconstruido las relaciones inter-nacionales argentinas. No pudo hacerse antesporque la Argentina de la década del '80 no existía en el mundo.

Yo sé cuánto puedehacerse y con qué esfuerzos. Más cerca que antes está el día en que isleños yargentinos hablemos con franqueza de nuestro destino común.

 

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