Nunca como en las últimas elecciones gallegas, el voto de españoles residentes en la Argentina había sido tan decisivo en comicios ibéricos. El resultado que consagró al socialista Emilio Pérez Touriño, festejado con euforia en La Moncloa y más discretamente en la Casa Rosada, sumó un nuevo factor positivo en la relación entre los gobiernos de Néstor Kirchner y José Luis Rodríguez Zapatero.
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La participación de más de 50.000 gallego-argentinos (cerca de 40% de los 125.000 emigrantes que sufragaron) en las elecciones de la comunidad autónoma, fue clave para desbancar al popular Manuel Fraga Iribarne de la presidencia de la Xunta.
Por ello llegaron a los despachos de Balcarce 50 señales de agradecimiento desde el otro lado del Atlántico. Pese a la afinidad existente entre ambos gobiernos, cerca de Kirchner y de Rafael Bielsa evalúan que no vienen mal ciertas acreencias de cara a negociaciones pendientes.
Mientras en elecciones anteriores para Galicia el PP lograba sacar en la Argentina hasta 40 puntos porcentuales de ventaja sobre los socialistas, en los comicios del 19 de junio se registró un virtual empate entre Touriño y Fraga.
Entre las razones para esa modificación del comportamiento electoral, tanto en el comando central del PSOE en la calle Ferraz de Madrid como en la sucursal porteña de Avenida de Mayo se evalúa que la influencia del gobierno de Kirchner fue una herramienta decisiva para contrarrestar el peso de la red de centros gallegos sobre los que Fraga ejercía su tutela. Por la buena sintonía Kirchner-Zapatero, el Presidente argentino se hizo un espacio para recibir al candidato socialista Emilio Pérez Touriño, minutos que, por supuesto, no concedió a Fraga, a diferencia de su par uruguayo Tabaré Vázquez. Touriño logró la foto buscada y pudo contrarrestar la visibilidad que Fraga ya había alcanzado hace años.
Para tener una idea de las dimensiones, hay que considerar que los votantes en la Argentina fueron más que los que sufragaron en la localidad de Pontevedra (capital de provincia) y casi tantos como en la ciudad de Lugo.
Hace ya tiempo que Buenos Aires es plaza obligada para los candidatos españoles, en especial los gallegos y los vascos.
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