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16 de agosto 2016 - 19:08

Caso José López: juez constató escondite del dinero

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En este lugar escondía López el dinero, según su declaración ante la Justicia
El juez federal Daniel Rafecas realizó una inspección ocular en la casa donde el exsecretario de Obras Públicas José López vivía junto a su mujer María Amalia Díaz y verificó el lugar donde él dijo que mantuvo guardados los bolsos con casi nueve millones de dólares.

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La inspección fue a las 10 en la casa de Dique Luján en Tigre, donde López y su mujer vivían como inquilinos de la propiedad del empresario Eduardo Gutiérerz, este último investigado como testaferro del exfuncionario.

En la inspección, el juez verificó un lugar poco accesible en la parte superior del cuarto matrimonial, donde sólo se alcanza con la ayuda de una escalera.

En ese lugar "oculto" pudo confirmar la existencia de un "falso piso" por el cual se accedía a los tanques de agua de la casa de Tigre. López dijo en indagatoria la semana pasada que los bolsos con dinero los tuvo ocultos en ese lugar inaccesible del cuarto matrimonial.

En la inspección ocular participó Rafecas y personal de su juzgado, los abogados de López y del empresario Gutiérrez.

López está procesado por enriquecimiento ilícito a raíz del hallazgo en su poder con casi nueve millones de dólares, y ahora es investigado también por la tenencia de la casa en Dique Luján donde tuvo lugar esta mañana la inspección ocular.

El exsecretario de Obras Públicas cumplió la semana pasada su segundo mes de prisión al que llega, a diferencia del primero, tras haber confesado que el dinero con el que fue detenido lo había ocultado en la casa que habitaba en Tigre junto a su mujer.

La estrategia del ex funcionario investigado por presunto enriquecimiento ilícito viró radicalmente el jueves pasado cuando rompió el silencio y relató cómo vivió el día de su detención aunque no quiso explicar el origen de los 9 millones de dólares.

"Lo que voy a decir por ahora con respecto a ese dinero, es que ese dinero no me pertenecía, ese dinero pertenecía a la política. Y yo, cuando tenga la fortaleza física, psicológica y espiritual necesaria, voy a dar todos los detalles", declaró.

En su primera presentación ante el juez federal Daniel Rafecas, López se había negado a declarar por lo que habían quedado en el tintero todas las posibles preguntas sobre la noche en la que fue descubierto mientras tiraba bolsos por sobre el paredón de un monasterio de General Rodríguez.

Fuentes judiciales destacaron en diálogo con Télam que el exfuncionario se mostró con mejor talante y más colaborativo, aunque destacaron que fue insuficiente si pretendía deslindarse de la responsabilidad de haber sido capturado con el dinero no declarado.

Su nueva estrategia tuvo por objetivo enviar algunos mensajes encriptados a la clase política en general y desligar a la religiosas que habitaban el convento y a su mujer María Amalia Díaz de los hechos investigados por la justicia federal.

López dijo que llegó al convento en estado de "psicosis", guiado por pensamientos extraños y visiones condujeron hasta allí; aunque las religiosas que vivían en el lugar ya habían declarado que lo esperaban durante esa noche.

La explicación que el ex funcionario dio a ese hecho fue que durante la tarde anterior a su detención había hablado con la madre Alba Díaz de España Martínez, la superiora del convento, en busca de la "paz" que decía haber perdido por esos días en los que sentía que lo perseguían.

En relación a la parte política de su declaración, y a pesar de que dijo que iba a dar "todos los detalles" cuando su condición física y psíquica mejorara, fuentes vinculadas a su defensa dejaron trascender que no evalúa declarar en calidad de "arrepentido".

Más allá del mensaje a la política en general, López dejó algunos nombres propios en su declaración, aunque no los vinculó con ningún hecho ilícito: mencionó al publicista Jorge "Topo" Devoto, amigo de la expresidente Cristina de Kirchner y a Ángel Calcaterra, primo de Mauricio Macri.

El cambio de estrategia de López comenzó a principio de julio cuando nombró a Fernando García y Diego Sánchez en reemplazo de Fernanda Herrero, la abogada que soñaba con bailar y cantar en la televisión.

A dos semanas de dejar el caso López, Herrero desembarcó en el ciclo televisivo que concuce Marcelo Tinelli -Bailando por un sueño- como la abogada hot.

Para poner de manifiesto las diferencias entre la primera y la segunda vez que estuvo ante Rafecas, López declaró: "No estaba en mi sano juicio porque ninguna persona en su sano juicio eligiría como defensora a la que dicen que yo elegí".

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