"Cenizas de Cromañón"
Jorge Telerman es, desde la jura de ayer, el cuarto jefe de Gobierno de la Capital Federal desde que ese cargo es electivo. Ninguno de sus antecesores cumplió el mandato que debía; trata de escapar de ese sino de origen, pero igual miró hacia atrás a la hora del discurso. «Esta gestión nace de las cenizas de Cromañón», dijo. Lo rodearon muchos peronistas, pero no hubo simbología partidaria. Esperable que no hubiera ministros de Néstor Kirchner -salvo Alberto Fernández-, quien no quiere aparecer apadrinando otra administración porteña. Los auspicios de este debut no son necesariamente negativos: tiene a su disposición la cobertura de todo el directorio del Banco Ciudad, algo que no todos los antecesores tuvieron al asumir. Dispone de un año y medio para cambiar la suerte del oficialismo en el distrito y para eso negocia un gabinete que le permita navegar los escollos de la herencia Ibarra.
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«No es el curso de honores, sino las consecuencias del dolor que me trajeron aquí, en este día», fueron las primeras palabras de Telerman como flamante jefe de Gobierno, en referencia a la tragedia de Cromañón.
Aquellos que responden a Alberto Fernández como padrino del PJ capitalino no eran muchos. Estuvo el sindicalista Víctor Santa María y una tímida Lucrecia Monti, quien por el momento no se compromete abiertamente ni con el grupo de El General ni con el de José María Díaz Bancalari. El peronismo más tradicional estuvo representado por Antonio Cafiero, con quien Telerman dio sus primeros pasos en las grandes ligas de la política como su vocero. Cristian Ritondo dijo presente como exponente del peronismo macrista y hasta Jorge Landau se arrimó a la jura como representante del duhaldismo convertido al oficialismo.
Después de todo, Telerman hizo buena parte de su carrera política en esa vereda del peronismo. En primera fila, todo el gabinete de Ibarra presenció el acto, aun los que ya tienen su pasaporte en la mano. En el salón Montevideo, desde donde se retransmitió en vivo la ceremonia, los dirigentes peronistas de segunda línea y los cuadros territoriales menores enrojecían las palmas para aplaudir el discurso de Telerman, que prometió continuar con la política de redistribución del ingreso que lidera, según él, Néstor Kirchner a nivel nacional. Además agradeció especialmente a Cafiero haberle transmitido los valores de paz y justicia social que emanan de la doctrina justicialista.
Alberto Balestrini, Eugenio Zaffaroni y Hugo Moyano fueron otros de los invitados de honor, junto al cardenal Jorge Bergoglio, el rabino Sergio Bergman, el general Roberto Bendini -jefe del Ejército (se confundió en la vereda en un abrazo con Kunkel y alguien bromeó sobre aquel Operativo Dorrego en 1975 con militares y guerrilleros)-, Carlotto y el diputado sindicalista de la CTA, Claudio Lozano.




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