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20 de septiembre 2006 - 00:00

Centroizquierda intenta seguir unida en Capital

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Néstor Kirchner
La centroizquierda porteña que se ha refugiado al calor kirchnerista no deja de transitar por estos días un dilema existencial.

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Esa porción de la política criolla tiene reflejo hoy en los sectores del extinto Frepaso -cuyos principales referentes de entonces, incluido Chacho Alvarez, ostentan cargos en el gobierno- y de sus socios de la ex Alianza, como el socialismo.

Lo cierto es que todos hablan, por separado, claro, de «reconstruir el espacio de centroizquierda», que cuenta con varios subgrupos porteños con aspiraciones en las listas 2007 y que no logran siquiera abrazarse en un café.

El Frente Grande, por caso, liderado hoy por Eduardo Sigal (subsecretario de Mercosur) busca realistarse, con un inventario de intendentes provinciales propios y en Capital Federal, con el partido intervenido, normalizar la situación y sponsorear la figura de la ministra de Defensa, Nilda Garré, como candidata porteña. Piensan en otros desprendimientos frepasistas -como la subtribu vecinal de Abel Fatala que también comulga con el kirchnerismoque la funcionaria podría acompañar como segunda a Daniel Scioli en la fórmula oficialista (si es que el vicepresidente termina siendo el elegido).

Aunque esos militantes de la progresía porteña aún ven a Scioli como un turista en sus filas, se entregarán al surtido de la mano del gobierno.

  • Otras postulantes

    También es mencionada la senadora Vilma Ibarra como segunda de Scioli (Graciela Ocaña no quiere cambiar de distrito, por ahora), pero su eventual postulación como vice dejaría fuera de la competencia a su hermano Aníbal, en una imaginaria lista que arman los ex frentistas, donde el destituido jefe porteño se presentara como candidato a legislador de la Ciudad de Buenos Aires, con Scioli de postulante a jefe de Gobierno. Sin embargo, la repetición de apellido aparece vetada en el oficialismo.

    Por su lado, Jorge Telerman ha logrado munirse de apoyo de radicales k, de kirchneristas que no sintonizan con Alberto Fernández (como el grupo piquetero Libres del Sur que le ofrendó un acto el fin de semana) y del socialismo, una pieza preciada en camino a la compulsa 2007.

    Es que el Partido Socialista (PS) retiene un piso de votos, atractivo en el supuesto de una elección polarizada en la cual se presentara Mauricio Macri y pudiera repetirse el caso 2003, cuando el diputado gana la primera ronda, pero pierde en segunda instancia.

    Calculan que 4% o 5% de votos obtendría el socialismo por su cuenta en la Capital Federal; que esa base le sumaría a Telerman para aventajar a Scioli en caso de que finalmente el oficialismo vaya con dos candidatos -como viene anticipando este diario- en una suerte de interna el día electoral; que de ir solos restarían a esos dos candidatos, dando ventaja a la oposición, el macrismo.

    Por eso los socialistas están ahora más divididos que nunca. El titular del PS Capital, Roy Cortina, reporta como ministro del Gobierno de Telerman, pero mantiene una ríspida relación con el principal referente partidario, el legislador Norberto La Porta. Cortina, se asegura, caminará por la reelección de su jefe, Telerman, y en ese sendero lo apoyaría Héctor Polino, precandidateado a presidente para los comicios 2007. La Porta es incitado al mismo tiempo a que arriesgue su propia candidatura a jefe porteño, llevando al socialismo solo a las urnas. Pero viene conversando tanto con Telerman, como con Ibarra y también con Scioli. A esos dos grupos les ha nacido una tercera posición, fogoneada por el ex funcionario de Ibarra, Raúl Puy, quien quiere que su partido también discuta la concertación a la que llama el gobierno.

    «Es una incongruencia que le hayamos negado a Héctor Polino que asuma un cargo en el gobierno nacional y que al mismo tiempo Roy Cortina sea ministro de Telerman, que es kirchnerista», dice Puy desafiando a sus «camaradas», que conforman cinco o seis sectores diferentes dentro del socialismo porteño. Además, se agrega la presencia de socialistas en la cumbre radical que auspició la postulación de Roberto Lavagna a presidente. Para más particiones, el secretario general del gobierno porteño, Raúl Fernández -ex mano derecha y jefe de Gabinete de Ibarra-, avanza con agrupación propia, también la tiene el ex mandatario de la Ciudad, que hace casi un mes que no se habla con quien fue su principal operador político. Con ese Fernández comulga por caso hoy Marcelo Vensentini, ex funcionario de Ibarra y actual ministro de Medio Ambiente, quien asegura: «No vamos en una lista con Scioli» y se desprende que animará también la reelección de su jefe.

    Tampoco Ibarra mantiene más diálogo con Telerman, a quien recientemente le ha negado hasta el saludo, ya que cree que su sucesor habría participado de los avatares de su destitución. Mira, en ese sentido, la incorporación de algunos de sus verdugos en la nueva gestión y cómo otro, que fue su ladero y luego convertido en su enemigo, el ex legislador Ariel Schifrin, se acerca al manejo de la campaña política de Telerman.

    Pero a pesar de las particiones, los ex frepasistas saben que aparecen como pieza necesaria en el armado porteño, donde el oficialismo intentará desvestir de peronismo la fórmula que lleve a las urnas locales, en un distrito que es adverso al PJ y resistente al gobierno, como lo ha demostrado en la última votación 2005, en la que Macri se convirtió en diputado nacional con el mejor promedio de votos, y tercero, Rafael Bielsa. Así, el sol kirchnerista sigue atrapando a los ex aliancistas y podría lograr en Capital que también se sume el socialismo, aunque el propio Cortina asegure que no apoyarán al Presidente en su reelección, pero al parecer la distancia del Palacio Municipal con la Casa Rosada sería inmensa en ese caso.
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