«Ahora me pego en el dedo», bromeó ayer Néstor Kirchner al dar un simbólico golpe de cincel sobre el bastón de mando que usará su esposa, la mandataria electa, Cristina de Kirchner, a partir del próximo 10 de diciembre. Se trata del golpe número cinco millones, que el jefe de Estado asestó acompañado por el orfebre Juan Carlos Pallarols. Kirchner labró, como otros tantos argentinos, la empuñadura del atributo de mando que está realizado en plata 925 y que el orfebre diseñó especialmente para Cristina.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario