CGT rechaza bonos y llama a la huelga
El gobierno emitió la semana pasada un decreto de necesidad y urgencia para pagar una deuda con la CGT por prestaciones médicas de $ 224 millones (se desembolsan $ 147 millones ahora y $ 77 millones el año próximo). Pero ayer los sindicalistas que rodean a Rodolfo Daer le comunicaron al gobierno que no aceptarán esos bonos (BOCON 3 de vencimiento en 2008). Y, como parte del «agradecimiento», realizarán una huelga con movilización a Plaza de Mayo para el próximo miércoles 29. De esa protesta participará también la CGT de Hugo Moyano. El argumento de los sindicalistas es tradicional: temen que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional contenga alguna reforma para el sistema de obras sociales, sus «cajas».
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En el mismo conciliábulo en que decidieron devolver los bonos se le puso fecha a una huelga general con movilización a Plaza de Mayo: será el 29 de este mes (miércoles) y, además de la CGT de Daer, convocará la del camionero Hugo Moyano. En una y otra central se entusiasman con una manifestación histórica, en la que probablemente no hable ningún dirigente para no sacarse ventaja unos a otros.
«Tenemos que demostrar que la paz social la garantizamos nosotros, ¿o creen que nos reemplazarán los piqueteros?», maquinaron los capitostes de los grandes gremios en el Sindicato de Empleados de Comercio. Antes, todos habían escuchado las simpáticas anécdotas de Luis Barrionuevo, quien contó algunos detalles de su saga catamarqueña: después de más de cuatro años de trabajo político en la provincia, el gastronómico consiguió derrotar a la familia Saadi, apellido que hacía temblar a cualquier peronista hace una década.
Los demás gremialistas recibieron a «Luisito» con un gran cartel con la leyenda «Bienvenido Senador» y, aunque no confesada, cierta admiración por la carrera.
Si bien la movilización a la Plaza de Mayo (la primera importante que le harán a Fernando de la Rúa) tiene como pretensión inicial recuperar el protagonismo que perdieron a manos de quienes cortan rutas, el cuadro que ven los sindicalistas es amenazante.
Carlos West Ocampo citó a Leopoldo Moreau: «Tenía razón cuando dijo que ahora vienen por la seguridad social y las obras sociales».
• Temores
En efecto, ellos temen que de los acuerdos que se negocian con el Fondo Monetario se desprendan reformas que afecten sus intereses.
De la desregulación de las obras sociales zafaron una vez por la torpeza con que Carlos Chacho Alvarez y José Luis Machinea elaboraron el decreto respectivo. La reforma previsional estuvo en la negociación anterior con el Fondo y volverá al ruedo con el formato tradicional: suspensión o eliminación de la Prestación Básica Universal (PBU).
Un último fantasma se agitó alrededor de la mesa y disparó la fecha para «hacer la plaza»: que se pretenda llevar adelante una nueva reforma laboral que flexibilice en serio el mercado de trabajo y no como estableció aquel híbrido que se aprobó con escándalo en el Senado (fue por esta ley que comenzó a hablarse de sobornos).




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