16 de agosto 2001 - 00:00

CGT rechaza bonos y llama a la huelga

El gobierno emitió la semana pasada un decreto de necesidad y urgencia para pagar una deuda con la CGT por prestaciones médicas de $ 224 millones (se desembolsan $ 147 millones ahora y $ 77 millones el año próximo). Pero ayer los sindicalistas que rodean a Rodolfo Daer le comunicaron al gobierno que no aceptarán esos bonos (BOCON 3 de vencimiento en 2008). Y, como parte del «agradecimiento», realizarán una huelga con movilización a Plaza de Mayo para el próximo miércoles 29. De esa protesta participará también la CGT de Hugo Moyano. El argumento de los sindicalistas es tradicional: temen que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional contenga alguna reforma para el sistema de obras sociales, sus «cajas».

«Los bonos que nos dieron no nos sirven de nada, se los vamos a devolver.» Un sindicalista de la CGT de Rodolfo Daer, acaso el que más contacto mantiene con Chrystian Colombo, le explicó al jefe de Gabinete, telefónicamente, lo que se acababa de decidir en una reunión del grupo, ayer por la mañana, en lo de Armando Cavalieri.

Quedaron en seguir hablando pero la resolución estaba tomada: los gremios rechazarían el pago que hizo el Tesoro de una deuda por prestaciones médicas de alta complejidad.

• Decreto

El decreto de necesidad y urgencia que habilitó ese pago dispuso el desembolso de $ 147 millones para este año y $ 77 millones para el año próximo, pagaderos en BOCON 3 con vencimiento para 2008. «Cotizan a 47 pesos y no los quieren aceptar en ningún lado, Chrystian; nos tendrían que pagar el doble para saldar la deuda», siguió explicando el jerarca sindical. Colombo prometió analizar alguna resolución que permita darles más utilidad a esos papeles como medio de pago.

Que los bonos no son lo que esperaban, tiene para la CGT varios significados. En principio, una burla a su ansiedad: nadie entiende cómo no plantearon sus objeciones antes de que se emitiera el decreto. Además, el rechazo los habilita a ir al choque del gobierno.

• Paro general

En el mismo conciliábulo en que decidieron devolver los bonos se le puso fecha a una huelga general con movilización a Plaza de Mayo: será el 29 de este mes (miércoles) y, además de la CGT de Daer, convocará la del camionero Hugo Moyano. En una y otra central se entusiasman con una manifestación histórica, en la que probablemente no hable ningún dirigente para no sacarse ventaja unos a otros.

«Tenemos que demostrar que la paz social la garantizamos nosotros, ¿o creen que nos reemplazarán los piqueteros?», maquinaron los capitostes de los grandes gremios en el Sindicato de Empleados de Comercio. Antes, todos habían escuchado las simpáticas anécdotas de Luis Barrionuevo, quien contó algunos detalles de su saga catamarqueña: después de más de cuatro años de trabajo político en la provincia, el gastronómico consiguió derrotar a la familia Saadi, apellido que hacía temblar a cualquier peronista hace una década.

Los demás gremialistas recibieron a «Luisito» con un gran cartel con la leyenda «Bienvenido Senador» y, aunque no confesada, cierta admiración por la carrera.

Si bien la movilización a la Plaza de Mayo (la primera importante que le harán a Fernando de la Rúa) tiene como pretensión inicial recuperar el protagonismo que perdieron a manos de quienes cortan rutas, el cuadro que ven los sindicalistas es amenazante.

Carlos West Ocampo citó a Leopoldo Moreau: «Tenía razón cuando dijo que ahora vienen por la seguridad social y las obras sociales».

• Temores

En efecto, ellos temen que de los acuerdos que se negocian con el Fondo Monetario se desprendan reformas que afecten sus intereses.

De la desregulación de las obras sociales zafaron una vez por la torpeza con que Carlos Chacho Alvarez y José Luis Machinea elaboraron el decreto respectivo. La reforma previsional estuvo en la negociación anterior con el Fondo y volverá al ruedo con el formato tradicional: suspensión o eliminación de la Prestación Básica Universal (PBU).

Un último fantasma se agitó alrededor de la mesa y disparó la fecha para «hacer la plaza»: que se pretenda llevar adelante una nueva reforma laboral que flexibilice en serio el mercado de trabajo y no como estableció aquel híbrido que se aprobó con escándalo en el Senado (fue por esta ley que comenzó a hablarse de sobornos).

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