Gobierno apura "careo" entre CGT y formadores de precios

Política

El Gobierno prepara un encuentro entre empresarios formadores de precios y la CGT como parte de un paquete de medidas antiinflacionarias y para contener a la central obrera, inquieta por la demora en medidas de salvataje a sus obras sociales. El “careo”, que los sindicalistas le habían pedido a Alberto Fernández cuando los recibió en Olivos el 6 de mayo, se prevé antes del lanzamiento por parte del Ejecutivo de un plan de congelamiento de 120 productos básicos de consumo masivo, pautado para los primeros días de junio.

La cumbre de dueños de grandes marcas y gremialistas quedó a cargo del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y se había demorado por la prioridad que le puso la administración de Alberto Fernández al arribo de vacunas esta semana y a los últimos detalles del programa de precios congelados a valores que quedarán impresos en los envases de los productos. También para esta semana la CGT espera la concreción de otra promesa del jefe de Estado: la publicación de una resolución que aliviará a las obras sociales del pago de 11.400 millones de pesos en prestaciones para sus afiliados discapacitados, con aportes del Tesoro nacional, y de un eventual decreto de necesidad y urgencia (o una norma de menor jerarquía) que pondrá límites a los traspasos entre prestadoras al obligar a cada trabajador a permanecer al menos un año en la de su actividad.

Anoche en la conducción de la central obrera daban por sentado que esta semana recibirán señales favorables del Ejecutivo. Más allá de la reunión con empresarios los dirigentes esperaban reuniones con funcionarios o incluso el propio Alberto para avanzar con la agenda pendiente y disipar los temores de avances de un sector del kirchnerismo sobre sus intereses en el sector de la salud: el sábado la directora del PAMI, la dirigente de La Cámpora Luana Volnovich, volvió a mencionar la necesidad de “un rediseño” del sistema de salud con mayor intervención del Estado, un tema que crispó a sindicalistas y dueños de prepagas el año pasado cuando lo sugirió la propia Cristina de Kirchner. Además, Héctor Daer debió salir al cruce de un intento de nombramiento de funcionarios alineados con la gestión bonaerense de Axel Kicillof en la Superintendencia de Salud.

A estos movimientos Alberto Fernández siempre les replicó, hasta ahora, con palabras tranquilizadoras a los sindicalistas. El mandatario, que forjó un vínculo con Daer cuando compartían espacio en el Frente Renovador y que alimenta periódicamente también la relación con Hugo Moyano, se presenta como valla de contención de los intentos del kirchnerismo por moldear el sistema de salud y quitarles resortes de decisión a los gremios sobre sus obras sociales.

Así fue interpretada la elección del médico Daniel López para encabezar la Superintendencia en reemplazo del fallecido Eugenio Zanarini. Ambos, surgidos de la cantera de Ginés González García, llegaron a la cima de la SSS con el mismo propósito: administrar recursos multimillonarios sin un alineamiento automático a un sector de la CGT.

La cristalización del aporte de fondos por discapacidad y la permanencia de un año de un trabajador en su obra social de origen al iniciar al relación laboral, como anticipó este diario en exclusiva, serán la confirmación de la fortaleza de esa alianza con el sindicalismo tradicional.

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