CGT se ofrece a Alberto como aliado moderado

Política

La "mesa chica" ampliada sesionó ayer durante cuatro horas. La cúpula se nutrió de dirigentes en teoría cercanos a Cristina, pero que validaron su pertenencia sindical.

La CGT acusó recibo del ataque de Máximo Kirchner y unió fuerzas para mostrarse como alternativa de aliado moderado a Alberto Fernández. Con ese fin montó ayer una reunión de su “mesa chica” de conducción ampliada a otros sectores que en lo formal no integran la jefatura e incluso varios que hasta ahora respondían más linealmente al kirchnerismo. La central, además, aprovechó para reincorporar en su agenda de reclamos la falta de participación en el diseño de las medidas del Gobierno para la pospandemia y en el programa de financiamiento para las obras sociales sindicales.

Por cuatro horas más de veinte dirigentes debatieron en la sede de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) el rol de los gremios tradicionales en el esquema de reconstrucción de la economía en particular luego del acuerdo de reestructuración de la deuda con los bonistas. La central emitió un documento que respaldó ese entendimiento y que de paso planteó la necesidad de políticas de contención social para los sectores más vulnerables y de aliento a la actividad económica para el sostén y la creación de empleos.

Participó de la reunión la plana mayor de la CGT, con sus dos cosecretarios generales, Héctor Daer y Carlos Acuña, acompañados por los “independientes” (de eterna cercanía a los gobiernos) Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri; el mercantil Armando Cavalieri, el metalúrgico Antonio Caló, los transportistas Omar Maturano (maquinistas de trenes, La Fraternidad) y Mario Caligari (colectiveros, UTA), Víctor Santa María (encargados de edificios, Suterh) y Rodolfo Daer (Alimentación), entre otros.

Por fuera del Consejo Directivo de la central fueron invitados y acudieron el piloto aeronáutico Pablo Biró (APLA) y Horacio Arreceygor, del gremio de televisión (Satsaid), ambos identificados con el grupo denominado “Núcleo del MTA”, por el sector disidente de CGT que en los ’90 encumbró a Hugo Moyano. También, Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) y Guillermo Moser (Luz y Fuerza), Raúl Quiñones (tabaco) y Juan Palacio (telecomunicaciones), de sectores escindidos de la conducción nacional pero que se mantuvieron en la órbita de la central obrera con mayor o menor cercanía.

Una de las alusiones recurrentes en el encuentro tuvo que ver con la catilinaria del hijo mayor de Néstor y Cristina Kirchner contra la CGT. La semana pasada el diputado Máximo Kirchner se despachó contra un documento difundido al cabo de una reunión virtual entre la central y la Asociación Empresaria Argentina, con tópicos propios de la agenda patronal, y focalizó contra Héctor Daer por entender que no defendió con firmeza los años del kirchnerismo. Semanas atrás había hecho lo propio con otra intervención en la que volvió a mencionar a Daer pero en aquella oportunidad a Rodolfo, hermano mayor de Héctor y extitular de la CGT, por un acuerdo de suspensiones en la multinacional Mondelez.

La respuesta de Héctor Daer a las críticas que le llovieron al diputado durante la conversación fue que no ameritaba una reacción institucional. Es decir, una forma de ningunear la confrontación y al mismo tiempo de darle realce. De fondo, la propia estructura de la convocatoria de ayer buscó mostrar a una CGT reforzada con sectores externos que, más allá de su orientación política, reivindicasen su estatus como sindicalistas como prioritario. Por caso, Biró intervino en esa línea para señalar que a pesar de su cercanía original con el kirchnerismo se había sentido poco contenido por las decisiones del Gobierno respecto del sector aeronáutico y que su alineamiento primario se inscribe en la estructura de Azopardo 802.

Para la cúpula de la CGT ese tipo de pronunciamientos son valiosos en momentos en que leen en cada movimiento del kirchnerismo más puro una eventual amenaza para la relación de cercanía que Daer construyó y mantiene con Alberto Fernández. Sobre todo, por la eventual acción coordinada de ese sector con Hugo Moyano para forzar un recambio en la central sindical. En ese aspecto fue sugestiva la invitación y la participación de Daniel Vila, secretario general del gremio de Carga y Descarga, en el encuentro. Aunque se trata de un gremio de orden muy menor y casi sin incidencia en la vida interna de la CGT, cobró relevancia cuando el camionero bloqueó Mercado Libre para objetar el convenio colectivo que firmó el “unicornio” digital con ese sindicato.

También en la reunión se planteó la inquietud común acerca de la falta de información por las meneadas 60 medidas que Alberto Fernández dijo tener en carpeta para anunciar para la reconstrucción económica en la pospandemia, así como la no aparición en escena de los mecanismos prometidos por el ministro de Salud, Ginés González García, para asistir financieramente a las obras sociales sindicales durante la crisis.

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