«Era muy difícil quedarse si el mismo gobierno al que se pertenece lo empieza a considerar a uno como un enemigo o un adversario. O pactaba o me iba», reconoció anoche por TV Carlos Chacho Alvarez. Si se quedaba -dijo en el único aporte que hizo en esa aparición el ex vicepresidente, «mi destino era el helicóptero con De la Rúa». Es decir que confirmó la hipótesis de que se fue del gobierno al que ayudó a ganar las elecciones en 1999 por temor a verse comprometido en un fracaso que creyó inevitable.
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Como si no hubieran pasado los días, Alvarez insistió ayer en la existencia de sobornos en el Senado para la aprobación de la reforma laboral y relató una fuerte discusión con Fernando de la Rúa cuando le dijo: «Si alguien pagó, fue el gobierno». Cauteloso, ayer como hace dos años, no contó nada más, ni apenas la respuesta del ex presidente.
Lanzado a vender libros -oficio que ya desempeñó en su juventud en una librería del centro porteño-en la nueva etapa de «celebrity» de la pospolítica, Alvarez justificó su salida del gobierno de De la Rúa en que se lo consideraba un «enemigo o adversario» de su gestión.
•Imagen equivocada
Explicó también que «compró una imagen equivocada» del ex presidente y aseguró que no volverá a la política partidaria, en su primer autocrítica frente a las cámaras de TV. El reportaje grabado que pasó anoche un canal de cable sirvió a la venta del libro «Sin excusas» (un largo reportaje) -algo en lo que fue pródiga la emisión-.
Chacho reconoció que «la decisión fue un proceso, pero el elemento definitorio fueron los gestos del gobierno en contra mío, tanto es así que mi renuncia se festejó en la quinta de Pilar como una gran victoria».
Luego apuntó sus críticas hacia De la Rúa, aunque en un tono suave y hasta ingenuo por momentos. «Hice un análisis superficial de De la Rúa. No tendría que haber aceptado conformar la Alianza ni haberlo aceptado como candidato. Yo compré una imagen», dijo.
«De la Rúa era el hombre menos indicado para protagonizar un proceso de cambio en la Argentina. Confundí un moderado con un conservador», señaló Alvarez, y criticó «el síndrome de debilidad» del ex mandatario «que se quiso resolver con la publicidad y el marketing».
Recordó también que cuando Domingo Cavallo ingresó al gobierno como ministro de Economía, «se planteaba la posibilidad de que yo volviera como jefe de Gabinete, pero ahí sufrimos una humillación en Olivos. Eramos los únicos que creíamos que la Alianza seguía existiendo».
En cuanto a la situación actual, opinó que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, «está haciendo las cosas razonablemente bien» en la negociación con el FMI aunque fustigó la «improvisación» de la administración de Eduardo Duhalde, quien «en un momento se pensó como refundador del país pero después terminó ganando lo viejo».
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