Otra buena cosecha

Política

“No cabe ninguna duda de que Dios es justicialista, y más aún cristinista”, señalaba un reconocido analista agrícola ante la curva mostrando las cotizaciones promedio del mercado internacional de granos durante los últimos gobiernos, y donde claramente se ve el nivel superior a los u$s420 por tonelada de la soja desde el 2007 hasta 2015, que ahora se vuelve a repetir con precios por arriba de u$s500, y en las antípodas de los u$s170-180/tn del período 99 al 2001 de De la Rúa. “No puede extrañar entonces que su representante en la tierra, también lo sea”, ironizó otro de los asistentes, en alusión a Jorge Bergoglio, el papa Francisco, que también dio que hablar esta semana con su nueva negativa a visitar la Argentina que varios atribuyen ahora a la sanción de Ley del Aborto.

El diálogo, en la iniciación de los encuentros del Grupo Sema, se matizó con otros comentarios de empresarios en el arranque también del ciclo anual del Estudio Broda, en la UCEMA, donde entre otras cosas, se analizó el mercado agrícola internacional, refortalecido por la actividad de compras chinas, después de las vacaciones de casi 3 semanas, por la iniciación del Año Nuevo chino, ahora del Buey de Metal, y que disparó compras asiáticas tan intensas que entraron en riesgo los stocks internacionales , que pueden llegar a mínimos históricos, sosteniendo muy altos los precios de los commodities alimentarios.

El tema es evaluado de forma distinta en el Gobierno pues, mientras un ala se preocupa por la forma en que puede llegar a intentar controlar los precios internos, en especial de los alimentos, de la inflación (el principal desvelo de los próximos meses), otro grupo más alineado con el Ministro de Economía, mira las distensión que le están dando los nuevos precios, y el tiempo que va ganando en las negociaciones, a partir de los ingresos extra no calculados cuando se hizo el Presupuesto.

Tanto es así, que en un Quincho muy particular de políticos y diplomáticos, se especulaba con que en estas condiciones, ni siquiera será imprescindible negociar con el FMI este año, pues se afrontarán los compromisos con recursos propios, y se pasará la discusión recién para después de las elecciones de octubre, cuando también la economía puede haber reaccionado 5%-6% respecto a los niveles del año pasado.

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