Washington (Reuters, EFE, ANSA, AFP) - Con la autorización del presidente estadounidense, George W. Bush, la CIA está organizando una serie de homicidios contra exponentes de Al-Qaeda con la posible inclusión de algunos financistas de la red terrorista del saudita Osama bin Laden, el hombre más buscado del planeta. La lista de los condenados a muerte no sólo estaría limitada a Bin Laden y a sus más cercanos colaboradores. «Se necesita también atrapar a aquellos que firman los cheques. La muerte de éstos podría tener un impacto destructivo sobre la estructura (Al-Qaeda) ya que esta gente no está preparada para morir por esta causa», declaró ayer al diario «The Washington Post» una fuente de inteligencia.
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Las posibles víctimas de los agentes de la CIA con licencia de matar no estarían sólo en Afganistán sino en otros países donde los homicidios podrían ser considerados «un riesgo» desde el punto de vista político. Es por eso que la CIA está pensando recurrir a los sicarios externos de otra nacionalidad.
Hace tres años la CIA fue autorizada por el entonces presidente Bill Clinton para matar a Bin Laden. Después de los atentados terroristas del 11 de setiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York y contra el Pentágono en Washington, el actual mandatario Bush firmó una nueva autorización en la que se incluye a otros militantes de Al-Qae da. «The Washington Post» dice que dos proyectos de memorandos secretos -uno de Clinton en 1998 y otro de Bush tras los atentados-han permitido a la Casa Blanca llegar a la conclusión de que las órdenes ejecutivas que prohíben esos asesinatos no inhiben legalmente al presidente para eliminar a los dirigentes terroristas a través de operativos encubiertos.
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