17 de septiembre 2001 - 00:00

CIA y FBI seguían a dos secuestradores

Agentes del FBI buscan en tumbas de la Trinity Church
Agentes del FBI buscan en tumbas de la Trinity Church
Nueva York (ANSA, EFE, Reuters) - Al menos dos de los 19 suicidas que intervinieron en los atentados del martes no eran desconocidos para los servicios de inteligencia estadounidense, que incluso los habían filmado mientras tramaban su plan, informaron ayer el diario «Los Angeles Times» y el semanario « Newsweek».

La búsqueda -que habría causado una fuerte disputa entre el FBI, la CIA y los servicios de inteligencia militares-es la comenzada el 21 de agosto pasado contra Khalid Al-Midhar y Nawaq Alhamzi, dos terroristas sauditas que estaban en el avión que cayó sobre el Pentágono. El Departamento de Justicia mencionó a ambos como parte del comando que obligó al vuelo 77 de American Airlines a estrellarse contra el edificio del Departamento de Defensa.

Fracaso

Desde ya, el hecho viene a reforzar las críticas que se vienen realizando -cada vez en voz más alta-con los organismos de inteligencia estadounidenses por lo que ya se considera estruendoso fracaso en prevenir los atentados del martes.

En enero de 2000 Al-Midhar fue filmado por la CIA en Kuala Lumpur (Malasia) junto a otros presuntos sospechosos. En esa ocasión los hombres del antiterrorismo se limitaron a observar los movimientos de los sospechosos. «¿Qué cosa podíamos hacer? Eran personas que creíamos andaban en algo raro, pero no teníamos nada sobre ellos», dijo una fuente del espionaje estadounidense a «Los Angeles Times».

Todo cambió, sin embargo, después del atentado del 12 de octubre de 2000 contra el buque de guerra estadounidense USS Cole, en el puerto yemenita de Aden, que causó 17 muertos y fue atribuida al terrorista Osama bin Laden. Para investigar ese ataque analistas de la CIA miraron filmaciones, entre ellas la de Kuala Lumpur. El FBI sospechó de uno de los hombres de Malasia por el atentado contra el Cole.

En ese momento, la CIA advirtió sobre las vinculaciones entre Al-Midhar y Alhamzi en las operaciones de Al Qaida (La base), la organización de Bin Laden y recomendó al Servicio Nacional de Inmigración (INS) tener en cuenta este dato en las fronteras. La revista dijo que su información, originada en fuentes de las fuerzas de seguridad y de los servicios de inteligencia, es la primera indicación de que funcionarios de Estados Unidos los consideraban sospechosos antes del ataque del martes pasado.

La CIA comunicó al INS los contactos de Al-Midhar con Bin Laden el 21 de agosto y el INS se encontró que tanto él como Alhamzi ya habían entrado en el país con visas de negocios. En efecto, vivían desde 2000 en el área de
San Diego, y uno de ellos frecuentaba un colegio y quizás una escuela de pilotos aéreos.

El FBI de Nueva York se puso tras sus pasos, pero Al-Midhar y Alhamzi estaban ya en acción, listos para atacar.
Fuentes del FBI-California criticaron a sus colegas de Nueva York por haberlos advertidos demasiado tarde: la oficina de Los Angeles fue informada dos días antes de los atentados; la de San Diego, un día después.

El FBI comenzó a buscar a los hombres, sabiendo que ex profeso habían dado información errónea a funcionarios de migraciones sobre dónde iban a residir.
«Teníamos sólo dos semanas y un pequeño trozo de información que claramente era falsa sobre donde se suponía que estuvieran», dice «Newsweek» citando a «un funcionario». Pero la búsqueda podría haber comenzado por al menos un lugar: ambos se alojaban frecuentemente en la casa del hermano de uno de ellos, Nawaq Alzami, en San Diego.

Días antes del atentado se habrían reunido con otro terrorista,
Hani Hanjour, en Phoenix (Arizona) desde donde se dirigieron a Washington. En el aeropuerto de Dulles abordaron -sin despertar sospechas- el vuelo 77 de AA que estrellaron contra el Pentágono.

La revista también informó
que cinco de los 19 secuestradores identificados por el Departamento de Justicia podrían haber recibido entrenamiento en bases militares de Estados Unidos la década pasada, sin aclarar el motivo ni el carácter de este entrenamiento.

«Newsweek» afirma que sus nombres serían similares a los de personas adiestradas en la
Naval Air Station de Pensacola (Florida), el Air War College de Montgomery (Alabama) y en la base aérea de Lackland, en San Antonio (Texas).

Del otro lado del Atlántico, el diario alemán
«Hamburger Abendblatt» reveló que otro de los secuestradores suicidas, el libanés Ziad Jarrah, estudió construcción aeronáutica en Hamburgo durante cuatro años, en una escuela técnica superior, lo que lo habilitaba para trabajar como ingeniero de vuelo en la cabina de aviones de gran porte.

Sin embargo, su familia negó que Jarrah fuera terrorista:
«Era un pasajero, una víctima en el avión secuestrado», sostuvieron en un comunicado. «Estamos convencidos de que nunca perteneció a ningún grupo político o religioso.»

Curioso intento: ayer trascendió en fuentes oficiales que Jarrah visitó Afganistán hace 18 meses, donde podría haberse entrevistado con Bin Laden. Además, Jarrah tomó clases de pilotaje en las mismas escuelas de aviación a las que asistieron los dos cabecillas del múltiple atentado, Mohammed Atta y Marwan Al-Shehhi.

En tanto, ayer el Departamento de Justicia anunció la detención de un segundo «testigo material», quien se encuentra sometido a interrogatorio en Nueva York. Se trata de un varón, uno de los 25 individuos que se encuentran retenidos por violación de las leyes de inmigración, indicó una portavoz oficial.

El primer detenido había sido identificado como
«colaborador» de uno de los hermanos de Bin Laden, y se lo mantiene cautivo para evitar que abandone el país.

Las órdenes de detención permiten a las autoridades federales retener a una persona sin necesidad de presentar una acusación específica.
«Hemos llegado a un punto en que estos arrestos serán más frecuentes», advirtió la secretaria de Justicia, Mindy Tucker.

Además, agentes del FBI registraron ayer un departamento en Delray Beach (Florida) donde vivieron dos de los presuntos secuestradores del avión de United Airlines que se estrelló en Pennsylvania.

Otra sorprendente novedad en la gigantesca investigación encarada por las autoridades estadounidenses fue el hallazgo del pasaporte de uno de los «kamikazes»
a pocas cuadras del World Trade Center, dijo ayer el subjefe del FBI, Barry Mawn, quien anunció que «vamos a lanzar un rastrillaje de los alrededores», sin dar más precisiones.

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