Cisma pulveriza al ARI en el Congreso
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Eduardo Macaluse, Carlos Raimundi y Leonardo Gorbacz lideraron ayer el anuncio de ruptura
dentro del bloque ARI. Los nueve rebeldes cuestionan el giro de Elisa Carrió al centroderecha
y la inclusión de Alfonso Prat-Gay y de Patricia Bullrich.
Ahora, aunque en el segundo puesto, el crecimiento de la fuerza liderada por Carrió les abrió la puerta del protagonismo a otras figuras que no aceptan. La protagonista de ese conflicto es Patricia Bullrich, a la que Macaluse le dedicó parte de la conferencia de prensa: «No vamos a discutir con ella la decisión de irnos porque tiene más experiencia que nosotros en eso». Imposible que con esas definiciones ambos puedan sentarse juntos en el recinto a partir de diciembre.
La bronca contra el protagonismo de Bullrich es, sin duda, el peor problema: «Nunca estuvimos en la Coalición Cívica. Esa alianza fue hecha para una elección y yo no acepté la conformación de la Coalición por la presencia de esa señora», dijo María América González, quien sin nombrarla la acusó de «corrupta».
González, en realidad, volvió formalmente al ARI para esta ruptura porque ya se había ido en las últimas elecciones para armar fórmula junto con Claudio Lozano.
Sí es un problema serio para Carrió la posición que tomó Fabiana Ríos, la gobernadora arista de Tierra del Fuego, que ordenó a su diputado mantenerse fuera también de la Coalición Cívica. Pero los problemas no terminarán allí. El futuro del ARI dentro de la Coalición Cívica se debatirá en un Congresoel próximo sábado. Como ya pasó con el radicalismo, en esa reunión se podrían decidir sanciones a los rebeldes.
Es lo que intentará evitar el resto de los diputados del ARI que se mantienen fieles a Carrió, que ayer pidieron « gestos de grandeza y amplitud para evitar divisiones estériles» en un comunicado que firmó Elsa «Tata» Quiroz, jefa formal del ARI, junto con el resto de los legisladores.
Como sea, no parece ya que puedan evitar el haber derrochado parte del capital político que las urnas pusieron en manos de Carrió y su Coalición Cívica.
Menos aún, perder en manos del radicalismo el puesto de primer partido de la oposición con los cargos que eso implica y que la UCR ya comenzó a ocupar como cuando renovó, en acuerdo con el kirchnerismo, una de sus bancas en la Auditoría General de la Nación.




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