20 de noviembre 2007 - 00:00

Cisma pulveriza al ARI en el Congreso

Eduardo Macaluse, Carlos Raimundi y Leonardo Gorbacz lideraron ayer el anuncio de rupturadentro del bloque ARI. Los nueve rebeldes cuestionan el giro de Elisa Carrió al centroderechay la inclusión de Alfonso Prat-Gay y de Patricia Bullrich.
Eduardo Macaluse, Carlos Raimundi y Leonardo Gorbacz lideraron ayer el anuncio de ruptura dentro del bloque ARI. Los nueve rebeldes cuestionan el giro de Elisa Carrió al centroderecha y la inclusión de Alfonso Prat-Gay y de Patricia Bullrich.
La crisis en la Coalición Cívica de Elisa Carrió se agravó ayer al límite que ya parece imposible que esa fuerza pueda actuar unida dentro del Congreso. Tras el anuncio oficial de la creación de una bancada autónoma dentro del ARI, liderada por el hasta ahora jefe del bloque, Eduardo Macaluse, los cuestionamientos a las últimas decisiones que tomó Carrió antes de las elecciones comenzaron a multiplicarse. Ya se sabía que todo ese debate no pasa sólo por las acusaciones de aristas contra la chaqueña por haberse inclinado hacia el centroderecha, sino también por las alianzas. Pero ayer, en el acto de ruptura de los ocho rebeldes, algunas críticas parecieron un camino sin retorno. Menos aún cuando algunas de ellas enmascaran las disputas internas por la conducción de la bancada entre Macaluse y Adrián Pérez, quien se convirtió en el hombre de confianza de la chaqueña en el Congreso.

Los nueve diputados del ARI no sólo le cuestionaron ayer a Carrió el estilo de conducción. Macaluse -que consiguió un tercer mandato por la provincia de Buenos Aires el 28 de octubre-, María América González, Carlos Raimundi, Leonardo Gorbacz, Lidia Naim, Emilio García Méndez, Delia Bisutti, Verónica Benas y Marta Maffei -la única que abandonará el Congreso el 10 de diciembre- también se negaron a discutir el panorama futuro de la fuerza con los nuevos aliados que Carrió sumó a la Coalición Cívica.

«No aceptamos que las cuestiones parlamentarias se definan fuera del Congreso, no vamos a aceptar ser arrastrados a decisiones que no compartimos», explicó ayer Macaluse.

En esa definición se incluye nada menos que el corazón del acuerdo que cerró Carrió para ir a las elecciones. En esa lista los rebeldes incluyen la imposibilidad de dialogar con Alfonso Prat-Gay o Santiago del Sel, al que en un apresuramiento poselectoral Carrió llegó a nominar como un posible candidato a presidente en el futuro.

Ese tema no fue obviado: «No compartimos que a dos días de la elección los asesores terminen siendo candidatos sin consultarnos», les lanzó Macaluse.

Hasta ahí, el problema pareció ideológico, aunque no sea sólo eso. Los rebeldes tienen también una cuota de «celos» por haber acompañado a Carrió durante los últimos años -lo dijeron algunos de los diputados que ayer se escindieron-cuando no había espacio para otra cosa que no fuera perder elecciones. « Estuvimos cuando le iba mal y cuando le iba bien. Cuando tenía 4% y cuando confrontó contra muchos de los que hoy están en la Coalición Cívica», se dijo.

  • Protagonismo

    Ahora, aunque en el segundo puesto, el crecimiento de la fuerza liderada por Carrió les abrió la puerta del protagonismo a otras figuras que no aceptan. La protagonista de ese conflicto es Patricia Bullrich, a la que Macaluse le dedicó parte de la conferencia de prensa: «No vamos a discutir con ella la decisión de irnos porque tiene más experiencia que nosotros en eso». Imposible que con esas definiciones ambos puedan sentarse juntos en el recinto a partir de diciembre.

    La bronca contra el protagonismo de Bullrich es, sin duda, el peor problema: «Nunca estuvimos en la Coalición Cívica. Esa alianza fue hecha para una elección y yo no acepté la conformación de la Coalición por la presencia de esa señora», dijo María América González, quien sin nombrarla la acusó de «corrupta».

    González, en realidad, volvió formalmente al ARI para esta ruptura porque ya se había ido en las últimas elecciones para armar fórmula junto con Claudio Lozano.

    Sí es un problema serio para Carrió la posición que tomó Fabiana Ríos, la gobernadora arista de Tierra del Fuego, que ordenó a su diputado mantenerse fuera también de la Coalición Cívica. Pero los problemas no terminarán allí. El futuro del ARI dentro de la Coalición Cívica se debatirá en un Congresoel próximo sábado. Como ya pasó con el radicalismo, en esa reunión se podrían decidir sanciones a los rebeldes.

  • Gestos de grandeza

    Es lo que intentará evitar el resto de los diputados del ARI que se mantienen fieles a Carrió, que ayer pidieron « gestos de grandeza y amplitud para evitar divisiones estériles» en un comunicado que firmó Elsa «Tata» Quiroz, jefa formal del ARI, junto con el resto de los legisladores.

    Como sea, no parece ya que puedan evitar el haber derrochado parte del capital político que las urnas pusieron en manos de Carrió y su Coalición Cívica.

    Menos aún, perder en manos del radicalismo el puesto de primer partido de la oposición con los cargos que eso implica y que la UCR ya comenzó a ocupar como cuando renovó, en acuerdo con el kirchnerismo, una de sus bancas en la Auditoría General de la Nación.
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