Eduardo Duhalde y Adolfo Vázquez se estrecharon ayer en un abrazo que hicieron parecer emotivo al concluir la ceremonia de colocación de la piedra fundamental del nuevo hospital de Ezeiza Madre Teresa de Calcuta. La imagen -impensada hasta hoy entre el Presidente y el juez de la Corte duramente enfrentados por el juicio político-se produjo por la vinculación que tendrán las obras hospitalarias con la Fundación Pasajera Norma Lidia Troncoso de Vázquez, esposa del ministro judicial y fallecida hace unos 9 años en el mismo aero-puerto de Ezeiza por no contar la aeroestación con una sala de emergencias médicas que le pudo haber salvado la vida. En el lugar se montará un moderno hospital de 10.000 metros cubiertos.
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Las relaciones entre el Presidente y el juez -pese a que se conocen desde hace más de 40 años cuando ambos comenzaron a incursionar en las primeras líneas del peronismo-no se caracterizaron por ser de las mejores. Duhalde siempre desconfió políticamente de Vázquez por la amistad de este último con Carlos Menem, un reconocimiento que le valió duras críticas de los adversarios internos y externos del ex presidente. Sin embargo, el juez afrontó el desafío y nunca relegó esa relación e incluso se mostró como el más decidido a afrontar consecuencias políticas por ese trato. «Vázquez fue el único decidido directamente por Menem», llegó a confiar un ex ministro de Justicia a este diario. De todos modos, como buenos peronistas, Duhalde y Vázquez mantuvieron en el enrevesado proceso del juicio político vasos comunicantes a través de líneas medias reservadas del gobierno.
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