Ley de recorte de fondos porteños no logró canje en frenética negociación

Política

Ley de poda de fondos alivia 60 días recursos porteños pero no amortigua ajuste. Fracasó propuesta porteña de trasnoche, más conveniente para jefe de Gobierno.

La extensa y entreverada sesión del lunes por la noche hasta la mañana de ayer tuvo entretelones que podrían haber evitado que se sancionara la norma que ahora mortifica al Gobierno porteño.

Mientras los legisladores de Juntos por el Cambio pedían, uno tras otro, apartamientos del reglamento para alargar la tenida y a la medianoche intentar invalidar la sesión, algunos intentaban un acuerdo paralelo. El jefe de Diputados, Sergio Massa, Máximo Kirchner y de Juntos por el Cambio, Alvaro González, entre otros, mantuvieron conversaciones que finalmente derivaban las decisiones al ministro Wado de Pedro quien se apostó en el Congreso.

De la Ciudad, una de las propuestas que se manejó fue la de volver a las conversaciones que interrumpió la pandemia con respecto a una quita en los fondos coparticipables que recibe la Ciudad. González reveló que el tema ya se impuso antes de que Alberto Fernández asumiera la presidencia, en un encuentro con Horacio Rodríguez Larreta. “Ya entonces consideraban un exceso lo que la Ciudad recibía por lo que le corresponde de transferencia de la Policía”, recordó el diputado.

Ayer, la propuesta porteña era volver al punto en que se interrumpieron los diálogos que venían desarrollándose en el Ministerio de Interior. La Ciudad cedía, 0,59% de los 3,50% de coparticipación que venía recibiendo hasta que un decreto de Alberto Fernández restó 1,18% mientras que la ley de la discordia sancionada ayer quitó el 0,92% para transformarlo en una suma fija a discutir cada año. Es que ese 0,59% (la mitad del recorte que impuso el decreto) no le costaba tanto a Larreta en función de la suspensión del Consenso Fiscal que le permitiría ajustar impuestos.

La Ciudad también recibió la invitación de frenar la guerra por 15 días para llegar a un acuerdo pero concurriendo a la Corte Suprema a retirar la queja que presentó Larreta. Juntos por el Cambio prefirió avanzar en su estrategia, pensando que “el monto me lo terminan imponiendo igual y nos quedamos sin reclamo”.

Al Gobierno porteño no le conforma, claro. Son números en contra y una avanzada política en la que retrocede un casillero. La aritmética de Martín Mura, ministro de Hacienda de Larreta, asegura que pierde $52 mil millones con el decreto que firmó Alberto F. en septiembre y está vigente y que, con la ley, le restan $13 mil millones más.

El Gobierno nacional llevó al recinto de Diputados, sin embargo, un agregado para que se conforme una comisión y en 60 días se acuerde el monto de esa quita y borró los $24.500 millones que había asignado a la Ciudad por la transferencia de la Policía en reemplazo de los puntos de coparticipación que venía recibiendo por ese concepto.

Para la administración porteña, volver sobre los papeles -que ya se discutieron inclusive en plenario de comisiones del Senado cuando el mes pasado sancionó la norma ahora reformada- no creen que dé otro resultado que el que impuso Alberto F.

Además de recurrir a los jueces, la otra estrategia de Larreta es la de presentar un proyecto de Presupuesto 2021 más que ajustado y con nuevas imposiciones que ya son artillería para alimentar la guerra por los fondos. Una, el impuesto a los consumos con tarjetas de Crédito, otra Ingresos Brutos, 7%, a Leliqs y operaciones de pases. Ya el Gobierno advirtió que no imponga ese impuesto e incluyó en un nuevo borrador del Consenso Fiscal un artículo para evitar que se anulen exenciones impositivas a esas operaciones financieras.

Larreta busca remarcar que esas medidas, incluido el 1,2% sobre compras con plástico, las debe tomar forzado por la quita de fondos que le aplicó la Nación, pero habrá que ver si el bolsillo de los vecinos así lo cree.

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