25 de julio 2001 - 00:00

Colombo: "Se los pide un ciudadano. Estamos en la lona"

"Nosotros logramos que la ley no sea rechazada en el recinto. Si se resolvía por lo que buscaba la mayoría del bloque, 25 de 28 peronistas te iban a anular el proyecto. Ahora ayudá vos y conseguí que el oficialismo y los gobernadores se comprometan con el ajuste porque de los jefes de provincia los únicos que hablaron para pedir la ley fueron (Eduardo) Fellner, (Julio) Miranda y (José Manuel) De la Sota. Hay que acumular más fuerzas y, en una de esas, entre el jueves y el viernes se aprueba todo." Este fue el informe, sucinto y drástico, que Carlos Verna, el presidente peronista de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, le formuló a Chrystian Colombo, anoche, en su despacho. Junto a Verna -quien funciona como el verdadero cacique del PJ senatorial-se sentó el jujeño Alberto Tell. Al lado del jefe de Gabinete estuvo el titular del Senado, Mario Losada.

Colombo llegó a este conciliábulo, el último de la noche en el Senado, dejando al bloque de la UCR sumergido en una discusión cuyo balance provisional contribuyó a levantar la cotización del voto peronista: además de pocos, quince, los radicales se mostraron divididos ya que seis senadores manifestaron su oposición al ajuste que defiende el gobierno de Fernando de la Rúa. Ese cuadro hizo que «el Vikingo» llegara debilitado a parlamentar con los dos hombres del PJ. Por eso comenzó su planteo con humildad: «Muchachos, yo no tengo derecho a pedirles que aprueben la ley como jefe de Gabinete; se los pide sencillamente un ciudadano, porque estamos en la lona. La situación es gravísima».

Razones políticas

Fue ante este planteo que Verna expuso su argumento. Entre él y el jujeño Tell matizaron su reticencia con razones políticas. «No puede ser que nos pidan bancar un ajuste que ustedes mismos no sostienen en las provincias; el domingo (Juan) Passo ganó la interna en La Pampa y de inmediato comenzó a convocar a que se vote contra mí presentándome como un ejemplo de corrupción en el Senado. ¿Esa es la forma en que el gobierno me convoca para trabajar para ustedes acá?», se quejó Verna. Colombo intentó salir del brete diciendo que «si tengo que hacerme cargo de cada uno de los locos que hay en el partido, tengo que poner un psiquiátrico». Pero Tell no se quedó conforme: «¿Tu gente, 'Marito' -le dijo a Losadacómo va a votar el ajuste que está proponiendo el peronismo en Misiones?». Fue un dardo retórico: los peronistas saben que allá el radicalismo votará en contra del recorte.

Una vez que se despejó el problema principal del conflicto, es decir, se trazó una línea elemental entre oficialismo y oposición como premisa para el tratamiento de la ley, los peronistas comenzaron a esbozar un pliego de condiciones que serán negociadas en las próximas horas con el gobierno. En esa agenda figuran ya cuestiones como la integración del directorio del Banco Central, que está en trámite en la Comisión de Acuerdos y donde el PJ pretende colocar un par de representantes. El listado se extenderá y no debería sorprender si con las horas no termina incluyendo cuestiones tan espinosas como la causa de los sobornos que presuntamente se pagaron en el Senado cuando se trató la ley laboral o el proceso que tiene cautivo a Carlos Menem.

Lógica opositora

Hasta aquí el juego de un actor: los peronistas del Senado, que operaron ayer con lógica opositora, más dura en la medida en que el oficialismo se fue diezmando. El otro actor peronista del drama comenzará a intervenir más francamente a partir de hoy. Varios gobernadores se enteraron a última hora de que se caía la sesión prevista para hoy y se propusieron intervenir directamente en el conflicto. La reunión de gobernadores que estaba prevista para hoy, en el Consejo Federal de Inversiones, se postergó y tal vez se realice el jueves. La premura obedece a otra condición de los senadores peronistas: no quieren votar el ajuste en soledad, prefieren hacerlo por pedido de los mandatarios de su provincia, que muchas veces son del mismo partido pero no de la misma línea interna. Nadie quiere dar ventaja a la hora de disponer una baja de salarios.

El motor que impulsa a los gobernadores no está a la vista de todos pero es poderosísimo. Los banqueros que tratan con las provincias advirtieron temprano que no contribuirán al Fondo Fiduciario que les garantizó el último acuerdo con el gobierno sin una ley de ajuste que respalde la «inversión». Esta cláusula no está escrita en papel alguno pero mueve montañas: sin esos recursos no se pagarían los sueldos de muchos distritos y esto vuelca la lógica del peronismo hacia otra cara distinta de la que muestran los senadores. Ya no se comportaría como un partido de oposición sino como la fuerza que gobierna la mayoría de las provincias. De esta necesidad pendía anoche el tratamiento de la norma que se discute con tanto calor en el Senado.

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