14 de febrero 2005 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

(Categorización: IMPRESCINDIBLE, BUENO, REGULAR, PRESCINDIBLE)

Franco Macri
Franco Macri
MORALES SOLA, JOAQUIN
«La Nación»

BUENO. No se le puede pedir a este columnista que se reconcilie con el conocimiento económico. Se hace una pregunta impropia de un analista: «¿Para que lo harían (los grandes fondos de inversión que les compran a bonistas pequeños), sino para cambiarlos antes de que cierren las puertas del canje de deuda en default?». Hay muchos «para que» aunque el columnista no los haya leído. Por ejemplo, para quedárselos y estar entre quizá 20% o 25% que no aceptarán la oferta el 25 de febrero y apuestan a un arreglo extrajudicial, donde cobrarán con mucho menos quita que quienes ingresen, aunque les lleve su tiempo. Este negocio es el de los fondos buitre, desde ya, y puede ser de bancos y fondos que les podrían promediar a sus clientes lo que reciban por canje y lo que obtengan extrajudicialmente luego. Esta es la incógnita. Se habla poco porque los que especulan con esto necesitan que la oferta tenga gran aceptación para que el gobierno acuerde después con 15% o 20% que no ingresó. Este juego sutil de presiones hay que conocerlo. El gobierno dice que es difícil cobrar internacionalmente los juicios.

Hace bien en decirlo pero no es tan así. Ningún gobierno sobrelleva mucho tiempo embargos de cuentas y hasta riesgo en cada pago que haga por los nuevos bonos. Toda noticia de juicio ahuyentará inversiones en el futuro. Perú y Ecuador fueron ejemplos de que no es fácil para los países vivir ignorando los juicios. Tampoco olvidemos que Fidel Castro cuando decidió separarse del mundo en los '60 clavó financieramente a países (como fue y sigue siendo el caso argentino) pero le saldó hasta el último dólar al Fondo Monetario. Repite el columnista que ya está asegurado 60% de aceptación del canje -es cierto-, que mínimo puede llegar a 70% -hoy también es cierto-.

Lo importante de Morales Solá está en tocar un tema tabú: o la Argentina -ahora por el gobierno Kirchner- crea organismos de control serio de las empresas privatizadas que no entren en concubinato con ellas o va a confiar en funcionarios que representen al Estado en sus directorios. La primera es la única alternativa válida, aunque utópica: organismos controlantes despojados de influencias políticas y colocados en manos de técnicos. Estos son más difíciles de sobornar por los privados que son controlados.

Igual no hay garantías. Cualquier empresa privada triplica o cuadriplica el sueldo de un buen técnico en un organismo del Estado. Entonces hay que recurrir a políticos, parientes, punteros o amigos inútiles para que no se los lleven y éstos son sobornables. Buscan vegetar cómodos en un organismo que no controla a nadie pero es mimado por las empresas privatizadas. ¿Qué funcionario resiste eso en la Argentina?

Por eso el Estado metiéndose en la actividad privada es un retroceso enorme en la Argentina. La ganancia del Correo es porque no paga canon (así también hubiera ganado Franco Macri); las empresas estatales lo usan como correo oficial porque no le pagan y por eso «la ganancia» de que hablan en el Correo es mero asiento contable.

Una empresa donde el Estado es dueño de 27%, como paradigma del desastre, es Papel Prensa, modelo también de corrupción.

Nunca algún funcionario en el directorio actuó a favor del país y sí a favor del privado, como «Clarín». Le pone amplio escritorio, alfombras rojas, dos lindas secretarias, auto con chofer, le pagan una suculenta suma de dinero mensual de honorarios más viáticos... y le pide que una vez cada cuatro meses aparezca por la empresa a firmar lo que ni siquiera lee.

Pensemos que «representó al Estado» por su parte accionaria en Papel Prensa junto a «Clarín», Ricardo Gutiérrez, que siendo presidente del Banco Provincia de Buenos Aires le obsequió 75 millones de dólares al diario «Clarín» (le pagó esa suma por 18% de un site de Internet cuyo 100 por ciento valía apenas u$s 4 millones). Pensemos que otros «directores» allí fueron Ricardo Yofre, Alejandro Mc Farlane ( yerno de Hugo Anzorregui), el ahora kirchnerista Miguel Dante Dovena, Eduardo Kohan, Oscar Ferrari, Lauro Laiño.

No sólo no responden como funcionarios en defensa de la parte accionaria del Estado sino que se prestan como gestores de privilegios, puesto que al ser «becados» por los gobiernos tienen «padrinos» en ellos. Papel Prensa hace poco hizo un gran negociado, ignorado por la Oficina Anticorrupción: se le permitió saldar deudas previsionales con bonos en default tomados a 100 por ciento del valor nominal (los mismos que hoy los bonistas deben entregar a 31%). Valiente Morales Solá al plantear este tema insoluble en un país corrupto que imagina «controles» imposibles desde el Estado.

GRONDONA, MARIANO
«La Nación»

REGULAR.
Dentro de su estilo invoca a Juan Jacobo Rousseau y su «contrato social» para llegar un poco tortuosamente a plantearseque puede haber un contrato «antisocial» en la Argentina con los inspectores coimeros de Cromañón, los presos rebeldes de Córdoba en estos días, los delincuentes comunes, los parásitos sociales, etc. La formación de Grondona le impide circunscribir el problema de la antítesis del «hombre bueno» de Rousseau al materialismo histórico de Carlos Marx, pero es mejor explicación. La ambición y las apetencias constituyen un « anticontrato» desde «hombres malos» que en todos lados los hay, no sólo en la Argentina. El problema aquí es un grado de perversidad mayor que llevaría a profundizar más en sus motivos. Por caso, perversión propia de sociedad que decae desde un nivel mayor que es lo peor, falta de sentido nacional por el crisol de razas etc. Grondona no está en esto (sí en sus libros) ni le alcanzaría una columna dominical que no deja de ser una simplificación obligada.

VAN DE KOOY, EDUARDO
«Clarín»

REGULAR.
De cierta profundidad, toca el tema de la reforma de estos días al Código Penal. Dice lo señalado por otros: que pueden quedar impunes casos de corrupción al prescribir causas. ¿Se puede publicar eso en una columna en «Clarín» que ha ejercido la corrupción en los tres niveles del Estado aparte de hacerlo en hechos particulares de sus directivos que vergonzosamente están paralizados?

En este tema nadie dice algo en favor de los jueces: muchas veces se demoran los juicios porque se efectúan acusaciones ligeras de corrupción por razones políticas pero no se aportan pruebas. El magistrado, a su vez, sabe que si absuelve cuando ya hubo « condena por la prensa», será expuesto al escarnio público. En el caso María Julia Alsogaray se aportó prueba (aunque se exageró después) pero, ¿alguien sensatamente, más allá de la intencionalidad jurídica, puede creer que un judío hábil como Carlos Corach o el ex presidente Carlos Menem pudieron amparar un atentado como el de la AMIA? Pero ¿qué juez absuelve hoy a esas figuras acusadas políticamente? La prescripción era una forma de los jueces de zafar de la politización que amedrenta a la Justicia. También se daba el otro caso: la mayor corrupción de la década pasada viene de haber fundido al Banco de la Provincia de Buenos Aires para crear «estructuras políticas» como la del duhaldismo. Eso está probado. Hay hasta dictámenes legislativos. Pero ¿qué juez se pronuncia cuando el poder duhaldista está esperando que no lo haga para que todo prescriba? No nos engañemos. Esta es la realidad argentina y ésta es la Justicia argentina. Eugenio Zaffaroni debe asegurar desde la Corte la constitucionalidad de las leyes pero opina y les aconseja a los legisladores públicamente. ¿Por qué se va a callar para darle seriedad a la Justicia si sus nuevos colegas cortesanos también se han pronunciado sobre aborto o religión, nada menos? Tenemos un país insoluble. Por lo menos sepámoslo al juzgar.

VERBITSKY, HORACIO
«Página/12»

REGULAR.
El cronista se transfigura con su otra función, la de directivo de la ONG Centro de Estudios Legales y Sociales, lobby garantista contra el llamado gatillo fácil, para condenar la actuación policial en Córdoba al reprimir un motín y la de la Federal en el levantamiento de vendedores ambulantes y «artesanos» en el barrio de La Recoleta este fin de semana. Recuerda, de paso, las críticas del CELS a la situación de los presos en la provincia de Buenos Aires y también en Mendoza, donde se investiga la muerte de 19 reclusos. Siempre acertó el columnista sobre el pésimo estado de las cárceles. Nunca criticó que este gobierno -en óptima situación de ingresos por el sector externo- malgaste fondos en estatizar empresas a pérdida, cree gigantescos «museos de la memoria», haga andar a pérdida trenes obsoletos, etc.

Como se trata de un «convoyado» de temas, golpea al gobierno por mandar al Congreso un proyecto que autoriza a militares a derribar aviones clandestinos, que imagina es otro ejemplo de «la devaluación de la vida» que trajeron al país «la dictadura y el neoliberalismo», en interpretación muy cercana al mesianismo de una Elisa Carrió que ve males de la conducta humana como exclusivos de la estirpe argentina. Como hay que dar una flor, se la entrega a los funcionarios de la Oficina Anticorrupción, que este funcionario del CELS cree son más eficaces que jueces o fiscales, lo cual no es demasiado difícil.

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