Comentarios políticos de este fin de semana
(Categorización: Imprescindible, Bueno, Regular, Prescindible)
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El Gobierno acelera a 2027 con el riesgo de que se corra el eje de la grieta: de "anti K" a "anti Milei"
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Berni no descarta ser candidato a gobernador: "Voy a estar donde el proyecto me necesite"
Jorge Bergoglio
«La Nación»
«Página/12»
Finalmente, el periodista demuestra que calza desde hace muy poco su sombrero de historiador de la Iglesia. Por ejemplo, se asombra de que los jesuitas, siendo conservadores de la fe romana en sus orígenes, hayan sido liberales en el plano político durante el siglo XX. Debería recordar que los jesuitas razonaron sobre el derecho a la rebelión antes que lo hicieran los ilustrados franceses y que por eso fueron expulsados de España y América en 1767. Antes, la propia creación de la orden con el librillo de los «Ejercicios espirituales» constituyó una versión revolucionaria -siempre católica-de la filosofía individualista del Renacimiento en la línea del cartesianismo descubridor de la conciencia individual, que es posterior a él. Bastaría volver a los manuales del secundario para tomar nota. Del mismo modo, Verbitsky debería saber que entre los votos de los religiosos figura uno «de obediencia» por el cual un sacerdote es automáticamente expulsado de la orden o congregación cuando no cumple una indicación. Por eso Bergoglio pidió a los curas que trabajaban en las villas del Bajo Flores, que la nota menciona, que dejen la Compañía de Jesús si no estaban dispuestos a obedecer sus órdenes. Pensaba, seguramente, en salvar la vida de esos sacerdotes en un tiempo en que otros jefes, en este caso de organizaciones guerrilleras, impartían instrucciones en el sentido contrario, para mandar a sus bisoños subordinados al muere, como el propio Verbitsky sabe bien.
MORALES SOLA, JOAQUIN
«La Nación»
PRESCINDIBLE: Perdió la línea de su argumento Joaquín Morales Solá en su columna de ayer: no hay viaje que le venga bien. El que no realizó a Roma Néstor Kirchner, lo irrita, y le permite uno de sus placeres habituales: comparar a la Argentina, en desventaja, con otros países de la tierra. Pero el que realizaron Carlos Menem y Eduardo Duhalde, por su cuenta, también lo irrita. El columnista elogia, con razón, que los gobiernos de Estados Unidos, España y Brasil hayan convocado a la oposición y a ex presidentes para componer delegaciones al funeral de Juan Pablo II que no fueran facciosas. Como ya se había consignado en toda la prensa en los días anteriores, el periodista insiste en la mezquindad del protocolo local, que armó una comitiva de segundo nivel y estrictamente oficialista.
Lo que sorprende de Morales Solá es que le reprochó este error a «la política argentina» y no al gobierno. Para hacerlo, incurrió en algunas calificaciones insólitas. Con esa lógica peculiar que da el odio, como diría Borges, este periodista asegura que los dos ex presidentes «se fugaron» a Roma y le atribuye a esa decisión algo de hipocresía ya que, afirma, lo hicieron «en un avión atiborrado de peregrinos más sinceros». Por lo visto, desde el mirador dominical de Morales Solá se pueden escudriñar los grados de pesar y fe en el corazón de Menem y Duhalde pero también el destino y la sinceridad de los cientos de pasajeros que viajaron con ellos en el avión de Aerolíneas. En definitiva: el periodista lamenta que Kirchner no haya invitado a los opositores -lo cual es consecuencia según él de un mal asesoramiento-pero también que los opositores hayan ido a Roma por sus propios medios -lo que sería una manifestación de hipocresía-.
La nota aduce, además, que el Presidente no tenía excusa para no asistir a Roma ya que su madre y su hermana son de comunión diaria, con lo que también se muestra desorientado. Kirchner no debía concurrir al funeral en carácter de devoto católico, que sería una dimensión privada de su vida. Debería haberlo hecho por inteligencia política y, en todo caso, porque hay actividades y conductas que le vienen impuestas por la investidura que ostenta, ya que nadie lo obligó -más bien todo lo contrarioa ser jefe del Estado y representante de la Nación. De lo contrario, si se sigue el argumento del periodista de «La Nación», Bush o Carlos de Inglaterra no deberían haber concurrido porque no son católicos (igual que la gran cantidad de musulmanes que había en San Pedro) ni tienen hermana de comunión diaria.
Después de estas inconsecuencias, Morales Solá ejerce un oficialismo más cómodo hablando de la interna del PJ bonaerense. Su secuencia aquí es que «la candidatura de Cristina Kirchner es inevitable» y, por lo tanto, «Chiche quiere el lugar de Cristina». Luce bien la ironía que carga el propio cronista sobre sí mismo, cuando tímidamente aduce, entre paréntesis, que podría verse al revés, que Cristina quiere el lugar de Chiche. Apunta el columnista que habrá una negociación impulsada por Pampuro, Alberto y Aníbal Fernández y también por Juan José Alvarez. Deja pasar la curiosidad de que este bonaerense, hasta hace horas cabeza del grupo Lealtad de apoyo a Duhalde, ahora aparezca en el lote del gobierno. Observa bien, Morales Solá, que mientras discurre este conflicto hay quienes llaman a la puerta. Menciona a dos españoles: Rodrigo de Rato y José Luis Rodríguez Zapatero. Uno por la urgencia del Fondo y otro por la de los convenios con empresas españolas aguardan una respuesta de Kirchner mientras éste atiende el laberinto bonaerense.
VAN DER KOOY, EDUARDO
«Clarín»
PRESCINDIBLE: Para coleccionar el artículo del columnista de «Clarín» este fin de semana: por primera vez se anima a enviarle un reproche a Rafael Bielsa por haberse dedicado a comentar con ironías los vaivenes de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, en Roma, en vez de guardar la circunspección que exigía un funeral. Llamativo lo de Bielsa, hasta para su habitual apologista Van der Kooy. Por lo demás, la nota puede leerse sin demasiado provecho, sobre todo si ya se leyó antes la de Morales Solá en «La Nación» (o al revés).
Van der Kooy se queja de la inasistencia de Kirchner en Roma pero también es más duro con Menem y Duhalde, a quienes les reprocha no haber avisado a la Casa Rosada que tenían pensado viajar (un paso más y los dos ex presidentes deberían haberle pagado el viaje al que está en ejercicio). El columnista del monopolio se centra en el conflicto entre Kirchner y Duhalde. Habla de «malos pasos» del ex presidente y le enrostra, con razón, haber llevado más allá de lo razonable la puja con Felipe Solá; pero también desdeñar la candidatura de Cristina Fernández «de la cual fue uno de los primeros impulsores» (¿?); haber permitido la postulación de Chiche Duhalde y haber dejado circular su propia candidatura. Es llamativo cómo Van der Kooy tomó partido en esa contienda este domingo.
Hasta el punto de afirmar algo tan dudoso como que la Cancillería brasileña se haya inmiscuido preguntando si le renovarán el mandato a Duhalde en el Mercosur.
En un dúo ya clásico con Morales Solá, dice que hay dos problemas en la negociación: que Cristina es no negociable para Kirchner y que Solá algo querrá llevarse de un acuerdo. También adelanta una negociación aunque da otros nombres entre sus impulsores (De Vido, Alberto Fernández, Hugo Curto, Antonio Arcuri).



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