Comentarios políticos de este fin de semana
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Carrió cuestionó la visita de Peter Thiel y advirtió sobre su influencia en la Argentina
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Abuchearon al secretario de Cultura en la Feria del Libro y el funcionario respondió: "¿Quién arregló lo de YPF, ustedes o Milei?"
Mauricio Macri, Jorge Telerman y Aníbal Ibarra
«La Nación».
«Clarín».
No es nuevo en columnistas de domingo el lamento por la falta de una oposición que arme un frente competitivo contra Néstor Kirchner en las elecciones del 28 de octubre. ¿Lo desea Van der Kooy?
Omite decirlo y por eso el lamento por la falta de unidad y de estrategia común de la oposición termina en un canto a la habilidad del gobierno para asegurarse que la renovación de mandato sea apenas un paseo. Cumple con las dos partes en pugna.
Es útil que la columna refresque datos sobre las relaciones entre Elisa Carrió y Jorge Telerman en la Capital Federal porque es un camino poco explorado por los especuladores (oficio en los que sobra ya personal) sobreel futuro electoral en el distrito. También cuando reseña cómo la salida de Mauricio Macri de la competencia nacional echó a los partidos provinciales en brazos de Roberto Lavagna. Y el resto -de la columna-es literatura.
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
Util el servicio de detección de males nacionales que suele hacer este periodista domingo a domingo. sería deseable, sin embargo, que intentase alguna explicación de las paradojas que localiza en la conducta política de los argentinos. Si no lo hace, corre el riesgo de dar veracidad a la leyenda que afirma que los argentinos son una raza inferior incapaz de resolver sus problemas.
Esta vez pone el foco en el mal del doble discurso que caracteriza al debate político en un país donde se dice una cosa y se hace otra. Remonta esa dolencia colectiva a una herencia española enraizada en las monarquías que agotaban sus energías en sancionar leyes y otras licencias regias destinadas a ser incumplidas por la propia autoridad y los súbditos que se sentían autorizados, por la letra de las normas, a hacer lo contrario.
No explica de dónde viene este fenómeno, para el cual filósofos y cientistas de variada ciencia han ensayado causas diversas. Para algunos, surge de la estirpe católica, una confesión que pone en el perdón de los pecados el eje de la ética pública. ¿Por qué había uno de cumplir la ley si el perdón es una obligación de todos? Las culturas de raíz protestante entienden que la falta (el pecado) es una maldición divina que el resto de la sociedad no perdona ni aun después del arrepentimiento. Por eso en países anglosajones se cumplen las penas a los delitos y en los países católicos nadie pasa mucho tiempo entre rejas, cualquiera fuese la atrocidad cometida.
Otra explicación -más local- para que la Argentina trampee su sistema republicano, representativo y federal es el dominio de los intereses de facción por sobre las leyes.
Países como Estados Unidos se ufanan al decir que se rigen por el gobierno de las leyes, no de las personas. En la Argentina los gobiernos concentran las decisiones con estilo de país unitario, acceden al poder amañando las normas electorales y controlan a los demás poderes para evitar cualquier tipo de examen o sanción legislativa o judicial. Pero es cierto lo que dice el título de la columna de Grondona: «Estamos viviendo una mentira institucional». Vaya novedad.
VERBITSKY, HORACIO.
«Página/12».
El columnista-asesor hace una entrega dirigida al Presidente en la modalidad «avive el seso y despierte». Es una advertencia del consejero a Néstor Kirchner sobre los riesgos que encierra la hipótesis del oficialismo sobre las elecciones a jefe de Gobierno en la Capital Federal. Es la que afirma que Mauricio Macri ganaría la primera vuelta electoral, pero debería ir a un ballottage en el cual perdería a manos de un contrincante que surgiría de la suma de Jorge Telerman + Daniel Filmus.
Verbitsky cree que si el gobierno cree esto hace peligrar la victoria porque el empresario es más astuto que todos y ha adormecido a sus adversarios electorales. Esto se revela, dice el columnista, en que han dejado de atacarlo a Macri por sus negatividades, es decir su apellido, su vinculación a los negocios de su padre y su pasado judicial como comerciante en el rubro automotores. El consejo que le da Verbitsky al oficialismo, al que sirve, es que reflote las campañas de destrucción de imagen para debilitar la estrategia, según él, ganadora del jefe de Pro. La astucia de Macri cree verla el columnista cuando abraza a un travesti, o se fotografía con una niña en un basural, gestos que entiende no obedecen a las convicciones del candidato.
Los adversarios de Macri, dice Verbitsky, trabajan en favor de él sumando desaciertos. A Jorge Telerman le reprocha usar lemas y consignas de campaña plagiadas de otras anteriores y cuyo estilo identifica como propias de una dictadura militar. ¿Por qué?
Porque llaman a la defensa de obviedades como «hacer el bien» o «proteger el medio ambiente». No se conocían las habilidades de Verbitsky como redactor publicitario.
También lo acusa de querer buscar fotos de campaña con Kirchner, al punto de negarse a firmar un acuerdo para prevención de desastres promovido por víctimas de la AMIA porque le negaron la «photo oportunity».
Insinúa en un pasaje de un escrito que Telerman fue quien entregó las fotos de Kirchner con el «batata» albertista «Tuta» Muhamad a este diario y a la revista «Noticias». Quizás porque vive en el túnel del tiempo, Verbitsky ignora las bondades del buscador Google. Quien buscase en aquellos días el nombre del custodio del hospital Francés encontraba de inmediato las fotos de él con el Presidente porque las ofrecía con ingenua impunidad la página Web del club Chacarita Juniors.
De Carrió se mofa con el argumento más ofensivo: compara sus renuncias encadenadas (a la banca, al partido) con la de Chacho Alvarez a la vicepresidencia. Se ríe también por los ensayos para encontrar candidatos que intenta la musa del ARI para la Capital. A Jorge Lanata lo caracteriza como «un infotainer con síndrome de abstinencia televisiva» (una maldad porque cuando Lanata hacía TV lo tenía a Verbitsky de columnista); a Alfonso Prat-Gay como «un broker del mercado financiero que dejó el gobierno contra su voluntad» y a Sergio Bergman como «un religioso con el inconsciente a flor de kipá que reescribió la letra del himno nacional para reemplazar libertad por seguridad». Para la entente Alberto Fernández-Vilma y Aníbal Ibarra y Carlos Heller, guarda los peores reproches. La pelea con este arco es personal por parte de este columnista y se alimenta de agravios secretos que alguna vez se conocerán. Le mortifica que ésta sea la carta del gobierno para un distrito que, recuerda con acierto, prefirió para presidente en 2003 a Ricardo López Murphy y a Elisa Carrió y en el cual ir acompañando el gobierno de Ibarra puede ser una carta de derrota. Agrio como pocas veces, el periodistaasesor parece lamentarse de estar cerca de un gobierno que, cree, marcha hacia un fracaso electoral en el distrito.



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