Comentarios políticos de este fin de semana
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Adorni expone en Diputados y la oposición se prepara para acorralarlo
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Milei participó en un debate sobre Keynes y aseguró que "sirvió para que políticos corruptos arruinen la vida de la gente"
Ricardo Balbín y Felisa Miceli.
«Página/ 12».
Otro recuadro incurre en un error, cuando atribuye el voto legislativo en la Capital Federal de $ 63 millones para escuelas privadas a un pacto oscuro entre Mauricio Macri y Jorge Bergoglio. Ese compromiso lo tomó el actual jefe de Gobierno, Jorge Telerman, a quien Verbitsky saca pulcramente de la película. Obvio: Verbitsky no escribe una sola línea sobre los incidentes en Santa Cruz del fin de semana, cuando antes se ensañó con hechos similares como los que empañaron una protesta gremial de maestros en Neuquén que provocaron una muerte que el columnista le atribuyó al gobernador y candidato opositor Jorge Sobisch.
VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».
Consecuente con el estilo crítico del monopolio hacia el gobierno, la columna enumera los desastres del oficialismo que desnudan dos hechos: la debilidad creciente de la administración Kirchner y la posibilidad de que se frustre el sueño presidencial de lograr de manera fácil una sucesión para Cristina de Kirchner en las elecciones del 28 de octubre.
No agrega datos nuevos a lo que ya se sabe, pero ofrece una síntesis del clima con que se despide el santacruceño: Skanska, sobres Miceli, valija venezolana, crisis energética, manipulación del INDEC, acoso judicial hacia Elisa Carrió, resquebrajamiento del modelo de asociación con Venezuela, prolongación de la crisis por las papeleras contaminantes de Fray Bentos.
Curiosa omisión la que hace de los incidentes del fin de semana en Santa Cruz, pero con lo consignado le sobra a Van der Kooy para concluir que Kirchner terminará su mandato con marcas de impopularidad que nunca soñó cuando pensó que la elección de octubre sería un mero trámite.
MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».
Con el mismo ánimo crítico que Van der Kooy, este columnista cree que la suma de desaciertos lo pone al gobierno en la obligación de no equivocarse más, so pena de no poder retener el poder en las próximas elecciones.
Un hallazgo es la frase «El Caribe llega ahorahasta Buenos Aires». Un desacierto proponer que la Cancillería retome el control de las relaciones con el gobierno chavista. Es cierto que los cancilleres de la era Kirchner buscaron apartarse de toda gestión frente a los emprendimientos que llevó adelante Claudio Uberti por orden del Presidente y avalado por Julio De Vido. Pero también que el Ministerio de Relaciones Exteriores ha acompañado con anuencia tácita esa cesión de facultades. Este diario informó hace dos años de la existencia de una carta de Rafael Bielsa al Presidente reclamando lo eximiesen de toda responsabilidad frente a los compromisos contraídos por De Vido-Uberti. Pero nunca se admitió oficialmente esa comunicación ni Bielsa amagó con la renuncia al cargo de ministro.
Aporta suspicacias sobre el caso del valijero Guido Antonini cuando alimenta la versión de que pudo haber una intervención de servicios de inteligencia extranjeros en el estallido del escándalo.
Afirma que el gobierno se niega a creerlo cuando exalta la eficiencia de los aduaneros que descubrieron los u$s 800 mil entre los libros y papeles del polizón en el vuelo de ENARSA.
Sí incursiona Morales Solá en los incidentes provocados por activistas y el ex senador Daniel Varizat en Río Gallegos, aunque sólo para condenar el uso de violencia, algo justo, pero sin atribuirle color político a la principal dificultad del oficialismo en la semana que se inicia.
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
Util la discusión que plantea el profesor sobre la falsificación idiomática en que incurre el gobierno cuando llama «concertación» a su «concentración» de sellos partidarios sin darles participación alguna, salvo que se enfilen detrás del unicato kirchnerista.
Califica esa conducta de sofisma y lo ilustra con la novela de George Orwell «1984» en la cual se imagina la dictadura del Hermano Mayor que designa Ministerio de la Paz al Ministerio de Guerra y trata de imponer consignas igualmente sofísticas como «La guerra es la paz». «La libertad es la esclavitud» o «La ignorancia es la fuerza».



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