7 de enero 2008 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

Mauricio Macri
Mauricio Macri
MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


El columnista concentra la atención en cuáles serán los efectos en el gobierno nacional de la pelea entre Mauricio Macri y los gremios (el de municipales y de sus aliados de la CGT moyanista). Se sorprende de que el gobernante porteño plantase bandera con un modelo distinto al del kirchnerismo, cuando por eso lo votó el distrito. Esa constatación la usa para especular qué hará Cristina de Kirchner cuando llegue a las puertas de su despacho el método que usó Hugo Moyano para la protesta del viernes. Por ejemplo, cómo enfrentaría las críticas del público por nuevos cortes de calles, espacio sobre el cual el gobierno nacional tiene potestad absoluta por el manejo que conserva de la Policía. Pagaría así la nueva Presidente la factura heredada de su esposo, que gobernó sin huelgas ni agresiones merced a la alianza con sindicalistas y piqueteros. La presunción de que activistas de esta última extracción, subsidiados por el Tesoro nacional, habrían actuado en el asalto al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires completa el cerco. La pesquisa que hace la Justicia de La Plata cree advertir alguna relación entre esos exaltados y algunos despachos de la Casa de Gobierno. Aunque Daniel Scioli debería revisar en la propia casa, ya que fue su secretaria de Derechos Humanos, Sara Derotier de Cobacho, quien actuó el día de los incidentes para frenar a las fuerzas policiales que querían desalojar esas dependencias que quedaron destrozadas. En suma: piqueteros pagados por el Estado destruyeron oficinas que paga el Estado y fueron «contenidos» por funcionarios pagados por el Estado.

Sobre la otra cuita gubernamental, el fiasco de la misión bolivariana ante las FARC, el columnista aporta un ángulo interesante: de los 750 secuestrados que tienen esos terroristasbandoleros, sólo 50 son políticos y podrían ser negociados en una mesa política. El resto son víctimas de extorsiones que no tienen nada de humanitarias, como pretendió la misión Chávez en la que se comprometió, para su desgracia, Néstor Kirchner, quien encima fue objeto de un insólito decreto de su esposa «designándolo» (?) para participar de la liberación de rehenes. ¿Qué designación es ésa de un ciudadano particular? ¿Quizás para autorizar gastos y a cuenta de qué?

VAN DER KOOY, EDUARDO.
« Clarín».


La prisa de los hechos de la primera semana del año hizo envejecer a varios panoramas dominicales,incluso a éste. Dedicalargos párrafos a contar que hizo mucho calor, que hubo cortes de luz, que las tarifas están atrasadas y que la diferencia entre Néstor y Cristina de Kirchner es que ésta reconoció que hay una crisis energética en el país. Sobre la pelea de Macri con los gremios no agrega mucho; más aún repite un prejuicio, casi una zoncera, que viene reiterándose en medios desde el viernes («La Nación» incurrió en ella, por ejemplo) y dice que Macri imita a Kirchner en la elección de un enemigo ideal para hacer músculo.

Aunque la estética muestre alguna semejanza, las diferencias son profundas. En 2003 Kirchner alcanzó la Presidencia después de perder la elección con un magro 22,24% de los votos. Dispuesto a generar imágenes de fuerza eligió cazar elefantes en un zoológico y se peleó con adversarios que no podían defenderse: los militares de los años 70, el neoliberalismo de los 90, el FMI y el paleo-menemismo. Macri, en cambio, ganó su elección con 60% de los votos y se pelea, lo haya elegido o no, con enemigos temibles como son los gremios de municipales, CGT y camioneros, que además son socios del kirchnerismo y de 22 gobernadores.

LABORDA, FERNANDO. 
«La Nación».


Reemplazante del profesor Grondona, este columnista acierta al poner en el centro de su análisis las responsabilidades de funcionarios nacionales en el asalto a un ministerio de la gobernación Scioli, que además ejerce Daniel Arroyo, que fue funcionario de Kirchner hasta el 9 de diciembre pasado.

Anota en este juego de agresiones cruzadas la actitud de Hugo Moyano, quien aspira a que Cristina de Kirchner vea cómo él enfila una artillería sobre Mauricio Macri que bien puede girar 180% y dirigirla hacia la Casa Rosada. Las demandas del cacique sindical sobre el gobierno nacional, especula el columnista, son más importantes que las que puede hacerle hoy a Macri. Una es el aumento de salarios, otra que también en Nación se revise la desregulación de las obras sociales que avanzó hace 10 años. Este último tema merece alguna corrección sobre un aspecto no advertido por Laborda: la mayoría de las obras sociales han contratado servicios con empresas de medicina prepaga que dan atención médica y otras prestaciones. Cuando se habla de desregulación en realidad se está mencionando la puja entre esas empresas por las cápitas de atención en un negocio en el cual las obras sociales son meras contratantes o intermediarias.

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