14 de septiembre 2001 - 00:00

Comienzan en Afganistán los preparativos para la guerra

Islamabad (EFE, Reuters, AFP, ANSA) --Casi todos los extranjeros abandonaron ayer Kabul, al igual que la población árabe de la ciudad, en previsión de un posible y masivo bombardeo norteamericano en represalia por los atentados terroristas del martes. Mientras se producía ese éxodo, el régimen talibán que gobierna Afganistán pidió a EE.UU. que no ataque y ordenó fortificar los alrededores de la capital, cavar trincheras y construir refugios.

Los últimos empleados de Naciones Unidas que permanecían en Afganistán, cooperantes de organizaciones humanitarias y periodistas extranjeros viajaron ayer a la vecina Pakistán en tres vuelos de la ONU. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) comenzó también la evacuación de sus empleados extranjeros, aunque fuentes de esta organización informaron de que parte de sus trabajadores no afganos permanecerá en Kabul para ayudar a la población.

Diplomáticos de Australia, Alemania y EE.UU., así como los familiares de varios de los cooperantes que se encontraban en la capital afgana, también abandonaron ayer Kabul en vuelos de la ONU. Mientras Alemania y Japón ordenaron a todos sus ciudadanos que salgan del país.

La marcha de los extranjeros contribuyó a exacerbar los temores de un ataque inminente contra Afganistán, donde vive refugiado el disidente saudita Osama bin Laden, a quien Washington considera como el principal sospechoso de los atentados del martes.


También quedaron en el país los ocho cooperantes extranjeros de una organización humanitaria inmersos en un proceso por la acusación de hacer proselitismo cristiano, algo rigurosamente prohibido por el régimen integrista.

EE.UU. ya bombardeó Afganistán en 1998 tras los atentados contra sus embajadas en Kenia y Tanzania
, también atribuidos a Bin Laden y que causaron 224 muertos. En aquella ocasión, se lanzaron misiles crucero contra supuestos campos de entrenamiento del líder terrorista, pero éste salió ileso.

«Confiamos en que prevalezca la razón en los Estados Unidos», declararon fuentes de los talibanes a la agencia oficial «PTI». Además, el régimen salió a aclarar que Bin Laden niega cualquier vinculación con los hechos.

El jefe supremo de los talibanes, el mullah Mohammad Omar, dijo en una declaración difundida por la radio «Sharia» (ley coránica) que «los incidentes ocurridos en Estados Unidos son un testimonio de la inocencia de Bin Laden, pues dónde están los pilotos de Bin Laden y cuándo se entrenaron». «Acusar a Osama a tontas y a locas es un intento de las agencias de inteligencia (occidentales) para escapar a sus propios fracasos», añadió.

Mientras, un asesor del disidente saudi-ta dijo en Pakistán que éste niega todo papel en los atentados. Con todo, señaló a través de su vocero que los ataques fueron en todo caso un «castigo de Alá el todopoderoso».

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