Como Lula, Vázquez descubre ahora virtudes de Duhalde
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río Uruguay, visitó a Duhalde en Montevideo y elogió su gestión
en el Mercosur. El brasileño Lula ya había metido cizaña
el viernes pasado.
Juan Carlos Mazzón, pragmático como siempre, acuñó el aforismo según el cual «para un peronista hay siempre algo peor que la traición: el llano». La frase de Chiche sería un síntoma de esa forma de entender el mundo. Sin embargo, para ocultar la tendencia natural a plegarse al poder de turno que gobierna a los herederos de Juan Perón, Duhalde necesitará algo más que reprimir verbalmente a su esposa. En plena campaña, envuelto el duhaldismo en la sospecha de llevar adelante una guerra falsa, no sólo la principal candidata del sector habló a favor de la reelección de Kirchner. Otros encumbrados amigos de su esposo se pasearon por despachos oficiales para negociar un proyecto conjunto con el gobierno, el de suspensión de ejecuciones a los deudores hipotecarios.
En efecto, entre el lunes y martes de la semana pasada, el secretario de Coordinación del Ministerio de Economía, Leonardo Madcur, presidió una serie de reuniones de las que participaron el jefe de economistas de la Jefatura de Gabinete, Juan Carlos Pessoa, el «cuarteto imperial» compuesto por Jorge Argüello, Osvaldo Nemirovsci, Juan Urtubey y Carlos Caserio y un grupo de diputados duhaldistas encabezados por Rodolfo Frigeri y Graciela Camaño. Es obvio, estas tratativas se llevaron adelante después de los contactos entre Roberto Lavagna y Eduardo Camaño, el presidente de la Cámara y principal operador parlamentario del Ministerio de Economía.
Es lógico que la conducta de Camaño haya desatado una ola de disconformidad en el duhaldismo ortodoxo, que se expuso a la befa de López Murphy y también de Luis Brandoni, otro que se burla de la incontinencia peronista para pactar cuando hay poder de por medio. Por eso el presidente de la Cámara anoche encontraba menos eco que la semana pasada para que haya una sesión de Diputados.
En el otro frente, el del gobierno, el propio Kirchner fue quien más se indignó por ver a sus gerentes políticos y económicos discutir con el duhaldismo como si todos fueran parte del mismo equipo, cuando a los bonaerenses se les reclama el voto para «terminar con la mafia». Habrá que esperar al 24 de octubre para descubrir si estas aproximaciones y gentilezas fueron errores de campaña o atisbos de lo que ocurrirá con los peronistas bonaerenses una vez que termine la guerra, con el escrutinio de los comicios ya concluido.



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