27 de marzo 2003 - 00:00

Cómo se votó según edad y profesión

Completamos hoy el análisis desagregado (en este caso por edad y profesión) de los resultados de la encuesta de este diario sobre intención de voto para las elecciones presidenciales del 27 de abril. Además, damos una última entrega de resultados en diversas localidades del país encuestadas por nuestros equipos y ofrecemos el listado completo de los 154 lugares relevados en los 24 distritos del país.

POR EDAD

La fórmula Carlos Menem-Juan Carlos Romero registra una intención de voto creciente a medida que se avanza en las franjas de edad encuestadas (33,82%, proyectando a los indecisos, de las personas de entre 18 y 25 años optan por ambos; 36,32% de las que tienen entre 26 y 40; y 37,18% de las de 41 a 60). Esto es así, al menos, entre las personas económicamente más activas, ya que las preferencias por ambos candidatos declinan entre las personas mayores de 60 años a 27,52%. Pero a su vez, Menem-Romero gana en «jubilados». Las encuestas tienen rarezas.

Previsiblemente, ocurre algo similar con Ricardo López Murphy, cuya intención de voto entre los más jóvenes alcanza a 13,27% y crece hasta 22,48% entre los mayores.

Esto se explica en que el voto se hace menos emocional y más racional y moderado a medida que las personas ganan en edad. Como contrapartida, Néstor Kirchner logra sus mejores desempeños cuanto más jóvenes son los encuestados. En tanto, Adolfo Rodríguez Saá logra una intención de voto más pareja y a Elisa Carrió le va mejor entre los mayores y, en segundo lugar, entre los más jóvenes. La izquierda -comprensible-gusta más en los jóvenes, como se ve en Walsh y Carrió. Hasta Kirchner se prende en esta franja.

POR PROFESION

Carlos Menem logra sus mayores adhesiones entre los desocupados (48,73%, proyectando a los indecisos). Esto no debe llamar la atención, ya que al contrario de lo que supone la izquierda en sus elucubraciones, el sin empleo vota siempre de un modo más racional, optando por quien cree que le puede garantizar un empleo. No vota lirismo, por caso de izquierda, aunque ésta siempre trata de seducirlos. Hasta prefieren a Moreau, famoso repartidor de empleos públicos. Menem muestra también un apoyo vigoroso entre los empleados (35,57%) y entre los jubilados (30,83%). Cae, en cambio, entre los profesionales, que lo apoyan sólo en 17,03%, y entre los estudiantes (22,95%), comerciantes, empresarios y profesionales, que es la zona del voto «más pensante y menos emocional» donde manda López Murphy, que representa ideas de ortodoxia económica, con un apoyo muy alto. Sin dudas, López Murphy disfruta de un perfil que lo muestra más sólido en sus ideas y con equipos de gobierno definidos. El candidato de Recrear disminuye mucho sobre todo entre los desocupados (apenas 5,23%). ¿Será porque creen que va a ajustar y no dar empleo? Es posible. Las ideas de L. Murphy requieren un análisis profundo a mediano y largo plazo. De allí que domine el «voto pensante».

Kirchner, por su parte, logra su mejor desempeño entre los estudiantes y los peores entre los jubilados y los empresarios. Estos, ciertamente, no lo quieren y menos a Rodríguez Saá. Este muestra apoyos más importantes entre los empleados (16,22%) y los desocupados (15,25%) (ven que administra bien San Luis, donde hay poco desempleo). El sanluiseño tampoco gusta a los profesionales. Carrió se destaca entre los estudiantes, que la prefieren, y pierde terreno entre los desocupados y los empleados. Es obvio: entre 3.000 encuestados no se encontró un empresario que votara el marxismo de Patricia Walsh y sí algunos comerciantes. Altamira (marxismo más trotskismo) no logra más que pequeños bolsones profesionales y estudiantiles, en su mejor posición. Moreau, dentro de su mínima intención de voto en general, lo mejor lo obtiene entre empresarios (?).

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