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• Una evidencia muy nítida es que, si se mantienen las tendencias actuales, el próximo presidente será del justicialismo. Las adhesiones que recogen los candidatos de ese partido constituyen, sumadas, 42,11% del total.
• Los indecisos y los que tienen resuelto votar en blanco o de manera negativa son 39,46% del total. Si se los distribuye proporcionalmente, según la forma clásica, entre el porcentual de los votados el PJ sumaría casi 60% de los encuestados, aunque siempre quedara un margen de voto en blanco y/o nulo. Con la salve-dad, es cierto, de que las disidencias internas en el PJ son tan pronunciadas que no puede suponerse que un solo candidato podrá retener a todos los simpatizantes de la sigla partidaria, pero rondaría 50%.
• De estos datos se infiere otro, también importante. Si hubiera segunda vuelta electoral, es probable que se dispute entre dos candidatos peronistas. Adolfo Rodríguez Saá, que hoy registra 20,35%, y Carlos Menem, con 15,60%. Sin que la encuesta, por anterior, incluya que unió fórmula a vicepresidente con el salteño Juan Carlos Romero. Al estar ambos en condiciones de competir en el ballottage, parece lógico. Otra conclusión: que
• Porque cabe la alternativa de que Menem sí se enfrente en el seno del PJ a José Manuel de la Sota. Eso le permitiría ir a los comicios generales como representante oficial del partido, es decir, haciendo uso de sus símbolos. Esto gravita mucho en el voto peronista y, tal vez, podría hacer cambiar de estrategia a Rodríguez Saá. Vivirán vigilándose sus pasos. Cualquiera de ambos, Menem o Rodríguez Saá, se arriesgaría a todo o nada por la interna. Sobre todo si alguno logra acordar con Duhalde, que no da prestigio pero sí «aparato».
• La izquierda, por ahora descartada de participar en la segunda vuelta, seguirá dispersa. Sumando todas sus alternativas no alcanzaría a equiparar a los principales candidatos del PJ para entrar a un ballottage. ¿Por qué entonces no seguir individuales y medir la «propia tropa» y lograr diputados donde se los vote en simultáneo con el presidente? Sus dos representantes de más peso son Elisa Carrió y Luis Zamora, separados por un punto.
• El volumen electoral de esta corriente, insuficiente para que la tendencia llegue al poder por sí mismo, en cambio -si suma al radicalismo-, será decisivo para un ballottage. Es decir, la izquierda será el gran elector de las próximas presidenciales en segunda vuelta. Como en la Francia entre Chirac y Le Pen, en mayo pasado ¿por quién entre Rodríguez Saá y Menem, haciendo de tripas corazón, votará la izquierda? Por su parte, los que voten por Ricardo López Murphy son más previsibles: irán en una opción final a aumentar el caudal de Menem, porque permanentemente acusan de dislocadas las propuestas de Rodríguez Saá.
• Una observación sobre López Murphy: cosecha más adhesiones que todos los candidatos radicales juntos. Es posible que termine quedándose con el «padrón» de ese partido, sin usar su sigla.
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