15 de marzo 2005 - 00:00

"Condi" Rice, y una visita de inspección

Condoleeza Rice
Condoleeza Rice
Al cabo de su entrevista con Condoleezza Rice, el próximo 31 en Washington, Rafael Bielsa anunciará el viaje de la secretaria de Estado de los Estados Unidos a la Argentina. La visita ya le fue informada al canciller y no responde, estrictamente, a una invitación: la predilecta de George W. Bush tiene previsto realizar una visita «de inspección» con el objetivo de controlar el contexto en el cual su jefe permanecerá en el país. Bush asistirá a la Cumbre de las Américas que se realizará para el 4 o 5 de noviembre de este año.

La decisión de la secretaria de Estado de viajar a Buenos Aires expresa, como ningún otro gesto, la numerosas incógnitas que está ofreciendo la figura de Néstor Kirchner y su gobierno a la comunidad internacional. No es, precisamente, una señal de confianza. Sin ir más lejos, este fin de semana trascendió que, por primera vez, el Departamento de Estado reclamó al área comercial de la embajada la redacción de un informe sobre los ataques a estaciones de servicio y la posibilidad de que empresas de capitales estadounidenses se conviertan en objetivo para los ataques piqueteros a los que induce el gobierno.

Pero los desvelos de la profesora de Stanford van más allá de este conflicto y de las eventuales sanciones que se apliquen a Esso, aun cuando el campo energético es el que más interés despierta en el gobierno de Bush, quien pertenece a una familia muy vinculada al petróleo. Rice está interesada en coordinar con el gobierno de Kirchner todo lo que se diga y haga en Mar del Plata, para sustraer al presidentede los Estados Unidos de cualquier desaire que pueda provenir de Hugo Chávez, quien asistirá a la reunión, o del mismo Kirchner.

• Reunión preparatoria

Un primer informe sobre lo que se gesta en Buenos Aires puede haberlo producido el ex representante de Washington en la OEA (y hoy funcionario permanente de este organismo) Luigi Einaudi, quien estuvo en el país el viernes pasado para asistir a una reunión preparatoria de la cumbre de la que también participó el responsable de las relaciones exteriores de la presidencia Lula, Marco Aurelio García. La reunión permitió preparar el tono que tendrá la convención de Mar del Plata y también analizar cuestiones más inmediatas, como la crisis boliviana. Además de funcionarios de segunda línea, en el Teatro General San Martín se vio a Rafael Follonier, el secretario de Provincias del Ministerio del Interior, quien tuvo un misterioso intercambio reservado con el brasileño García.

Rice, es obvio, quiere cerciorarse del tono de los discursos y de las actividades que se realicen alrededor de las reuniones oficiales. Sobre todo de aquellas en las que participe Kirchner, el anfitrión. Este problema de la participación de Bush en una cumbre sudamericana es hoy el más importante del vínculo entre Buenos Aires y Washington. Involucra no sólo aspectos protocolaresy discursivos. También se extiende al dispositivo de seguridad con que cuenta Mar del Plata para albergar a la comitiva norteamericana. Como se sabe, Bush pasará su estadía en un portaaviones y se trasladará a la sede de las sesiones en helicóptero desde mar adentro. Pero eso no obsta que la funcionaria pretenda regresar a su país con un dictamen definitivo sobre las garantías que ofrece el balneario, sus hoteles y demás lugares de asistencia.

• Seguimiento

La secretaria de Estado sigue con minuciosidad la peripecia argentina, a través de varias fuentes. El segundo de la embajada de su país, Hugo Llorens, no es una menor: trabajó con ella en el Consejo Nacional de Seguridad y se cuenta entre sus preferidos. Pero también Adalberto Rodríguez Giavarini, el canciller de la última administración radical, es una de las referencias habituales de esta funcionaria y pianista.

Más allá de esta urgencia de 2005, la agenda que tramitará Bielsa en Washington es más previsible. El problema del control de entrada y salida de personas y mercaderías es uno de los principales, sobre todo después de la crisis de Southern Winds. Pero de eso se ocupará específicamente
Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa, que estará en Buenos Aires el próximo 22 con una carpeta sobre radarización bajo el brazo. En cambio, en el Departamento de Estado Bielsa escuchará otro tipo de inquietudes. Le preguntarán por la libertad de prensa, aunque esa preocupación haya sido atenuada por el informe que ofreció la Sociedad Interamericana de Prensa en su última asamblea. También por la satisfacción que se les piensa dar a los tenedores de bonos de la deuda argentina que no aceptaron el canje que les ofreció el gobierno. Cuando hablan crudamente, los funcionarios norteamericanos dicen: «Hay que pagarles, de un modo u otro». Es lo que escuchará el canciller de su expeditiva colega.

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