Confirmó Cristina aumento a militares (y los mortificó)
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Legisladores de LLA y el PRO presentaron un proyecto para arancelar la salud y la educación a extranjeros en la Provincia
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Paquete desregulatorio en el Congreso: la reacción de los sectores afectados
Cristina de Kirchner revisa un regalo castrense que le acerca Aníbal Fernández, en la mesa que compartió con Julio Cobos, Carlos Zannini, Roberto Bendini y Jóse Pampuro, en la cena de las Fuerzas Armadas.
En su discurso transitó por un repaso de las políticas emprendidas por Nilda Garré: la reforma del Código de Justicia Militar, la inclusión de los uniformados en Planes de Vivienda Federal, la reformulación de la gestión de Defensa en materia de adquisiciones, la producción para la defensa; allí ejemplificó con la creación de un polo de industria naval a partir de la fusión de los astilleros Tandanor y Domecq García. Sonó a canto de ángeles a los marinos, en especial al dueño de casa, Godoy, quien tendría un proyecto personal en ese polo si es que la Justicia federal de Rawson le complica su continuidad en la fuerza. Luego la Presidente abordó aspectos doctrinarios de estrategia y recordó que en las interrupciones del orden democrático de antaño tuvieron participación sectores externos y civiles del país que nunca se hicieron cargo de su responsabilidad. «También hubo civiles en esa asonada», citó el caso «del último golpe de 1976, al cual espero referirme por última vez como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas». Los consoló contra otra máxima: «Hay que mirar el pasado no para llorar, sino para aprender». Las frases -oportunas en momentos de la refriega del gobierno con el campo, a quien acusa de beneficiarse de la logística aportada por adherentes al último gobierno militarsacó un peso histórico a los presentes aunque el escepticismo militar data de largo tiempo como para resolverse en una noche.



