El Congreso despedirá esta semana las sesiones extraordinarias que el Gobierno promocionó con mucho interés durante todo enero y que convocó para febrero. Tras 20 días, Diputados y el Senado ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo con la repartija de comisiones y el trabajo sería nulo en su totalidad, salvo la sesión preparatoria que realizará la Cámara alta este jueves para designar autoridades y cumplir con lo que dicta su reglamento.
Congreso despide a las sesiones extraordinarias (no existieron) y se prepara para debate sobre FMI
La renuncia de Máximo Kirchner como jefe del oficialismo en Diputados dinamitó cualquier tipo de avance. En tanto, el Senado sigue empantanado por las comisiones y sólo cumplirá con el reglamento para realizar la reunión preparatoria para designar autoridades este jueves en el recinto.
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De esta manera, quedará pendiente para el inicio de sesiones ordinarias del 1 de marzo -Alberto Fernández abre el período y dará discurso en el recinto de Diputados- una abultada agenda que, de antemano, se sabía que era de imposible cumplimiento. De allí las críticas al Presidente y también a la exlegisladora y actual secretaria legal y Técnica, Vilma Ibarra, más preocupada por peleas de cargos que de cuidar al jefe de Estado.
El golpe principal a las extrañas sesiones extraordinarias fue regalado por Máximo Kirchner, con su renuncia a la jefatura del Frente de Todos en la Cámara baja, a horas de conocerse el entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El lugar de Kirchner fue ocupado por el santafesino Germán Martínez, quien no despertó demasiado entusiasmo en el resto de la bancada. El legislador sólo se limitó junto al presidente de Diputados, Sergio Massa, a amortiguar la situación y preparar el camino para el período ordinario.
La discusión sobre comisiones o una eventual agenda quedaron en manos de las secretarias parlamentarias del kirchnerismo y macrismo, Paula Penacca y Silvia Lospennato, respectivamente. Ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo, por ahora, en cuestiones básicas del trabajo legislativo.
En el Senado ocurre algo parecido, cuestión que incluyó un operativo la semana pasada para deslizar que la titular de la Cámara alta, Cristina de Kirchner, había dado una orden para negociar con la oposición sobre algunas presidencias de comisiones y equiparar la integración de otras.
La falta de precisiones del jefe cristinista, José Mayans, no tranquilizó al sector antikirchnerista, aunque se espera que el oficialismo presente una “propuesta” final antes del jueves próximo, cuando se realice la sesión preparatoria. La repartija en cuestión podría complicarse tras el antecedente de fines de diciembre pasado, cuando se conformó la de Presupuesto y Hacienda y se discutieron las modificaciones de los mínimos de Bienes Personales y la suba de alícuotas impositivas.
La iniciativa más importante a debatir de las extraordinarias era una nueva integración del Consejo de la Magistratura, clave en el funcionamiento de la Justicia, después del fallo de la Corte Suprema que pidió definiciones y puso un plazo hasta mitad de abril próximo.
A inicios de diciembre pasado, el Gobierno envió al Senado una ley sobre el Consejo para llevar la conformación a 17 miembros. Para ello, se sumarían dos abogados, un juez y un miembro del ámbito académico y científico a los distintos estamentos con que hoy cuenta la institución, e incorpora la perspectiva de género.
La oposición aprovechó los espacios que regaló el Gobierno y presentó varios proyectos para reorganizar dicho organismo, y unirá todos los textos en uno solo. Será clave la titularidad del Consejo en manos de la Corte Suprema, algo que el Gobierno rechaza tanto en su proyecto como en sus declaraciones. Desde el Senado, Cristina de Kirchner dio la orden de no tratar el tema y la Justicia podría tener un importante bloqueo en menos de dos meses.




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