25 de febrero 2004 - 00:00

Conminan piqueteros que ceda el gobierno

Ya es casi una extorsión el planteo de los "piqueduros" al gobierno. Pretenden que la administración Kirchner les entregue 250 mil planes Jefas y Jefes de Hogar a cambio de levantar los cortes de rutas, que son toda una molestia para la población. Es decir, quieren tener el manejo de 450 millones de pesos anuales que -obviamente- les servirán para seguir subvencionando sus reclamos y reforzar el clientelismo con el que mantienen amarrados a cientos de desocupados del país. Hasta los mismos desocupados han denunciado esta práctica: obligados, van a los piquetes por temor a no recibir el subsidio o un bolsón de comida. No es, entonces, casual la táctica de intentar un diálogo con el gobierno. Sobre todo porque ya es evidente la escasa adhesión que generan sus protestas. Para forzar una reunión, poco probable, hoy harán una demostración de fuerza con un "abrazo" al Congreso. Será para rechazar la ley laboral antiempresa del gobierno, porque quieren una propia más regresiva. La jornada será complicada. Aunque aseguran que no cortarán las calles y permitirán la libre circulación, siempre la movilización de piqueteros termina por provocar un caos en el tránsito. Además, está latente la posibilidad de que se generen incidentes.

Los piqueteros duros marcharán hoy al Congreso contra la nueva y controvertida ley laboral. Harán un «abrazo» simbólico pero prometieron no cortar las calles, aunque todo lo condicionan a que el gobierno se siente a dialogar por la restitución de 250 mil planes laborales.
Los piqueteros duros marcharán hoy al Congreso contra la nueva y controvertida ley laboral. Harán un «abrazo» simbólico pero prometieron no cortar las calles, aunque todo lo condicionan a que el gobierno se siente a dialogar por la restitución de 250 mil planes laborales.
Los «duros» del movimiento piquetero intentarán hoy una nueva demostración de fuerza con un «abrazo simbólico» al Congreso, en contra del proyecto oficial de nueva ley laboral aprobado ayer en el Senado. Mientras esperan un poco probable diálogo con el gobierno, los seguidores de Raúl Castells (MIDJ) y Néstor Pitrola (Polo Obrero-Bloque Piquetero), pondrán en práctica un «plan de lucha» que se extenderá durante 30 días. Contempla actos el 8 y el 24 de marzo y una asamblea nacional de trabajadores el 27 y 28 de ese mes.

Aunque no hablan de nuevos bloqueos de tránsito, ni ocupaciones de edificios -como ocurrió hace dos semanas en el Ministerio de Trabajo- el ala dura piquetera condicionó el cese de cortes de rutas a la voluntad de gobierno de atender y solucionar los reclamos de ese sector.

Claro que el diálogo entre el gobierno y los desocupados tendrá un solo eje: la restitución de unos 250 mil planes laborales que los piqueteros quieren manejar. O sea, casi una extorsión. La administración Kirchner se opone a ceder, porque consideran que son producto de la ocupación que generó la economía en recuperación.

«Ya hemos pedido oficialmente reunión, ellos dicen que quieren el diálogo, nosotros decimos lo mismo. Veremos si es cierto que quieren dialogar. Si no es cierto, ellos serán los responsables en el futuro»
, señaló Castells.

• Mesura

Agregó: «Acá hay que sentarse a hablar, si alguien se maneja desde la soberbia, no quiere atender, ni escuchar, entonces las cosas se complican».

El cambio de tono fue recibido con mesura, sin triunfalismo, en Casa de Gobierno. Consideran que la «tregua» sugerida por los combativos desocupados está relacionada al alto nivel de rechazo que genera en la población las coercitivas medidas de cortar rutas y puentes. Además, interpretan que el paro piquetero del pasado jueves mostró el escaso poder de adhesión que tiene este tipo de medidas.

«Ya no arrastran gente como antes. Además, cientos de ellos ahora tienen un puesto de trabajo y no necesitan de los subsidios de los planes Jefas y Jefes de Hogar»
, explicó un funcionario.

La
«prueba de sinceridad» del ala dura de los piqueteros será la concentración de hoy en la Cámara de Diputados, ya habilitada (anoche recibió el proyecto con la sanción del Senado) para convertir en ley las modificaciones a la polémica reforma laboral.

Aseguran que no habrá marchas previas ni cortes de tránsito, salvo los desvíos que imponga la aglomeración de manifestantes en la zona y adoctrinarán a sus militantes para evitar provocaciones y enfrentamientos.

En cada capital provincial
habrá actos similares para pedir que las Legislaturas se pronuncien sobre el mismo tema. Las características diferirán según los distritos, dado el antecedente de la desigual adhesión que logró en el interior la jornada del 19. Aquel día, a diferencia de otras provincias con nutridos piquetes, en Mendoza, Misiones, Catamarca y Neuquén hubo actos pero no cortes de ruta.

De todas maneras, habrá que esperar a lo que suceda mañana porque la agrupación
Aníbal Verón tiene planeado cortar el Puente Pueyrredón para recordar -como todos los 26- las muertes de los piqueteros Maximiliano Kostecki y Darío Santillán.

• Texto propio

Los piqueteros «duros» están de acuerdo en derogar la ley laboral gestada en abril de 2000 en medio de un escándalo por supuestos sobornos de senadores para asegurar su aprobación. En reemplazo de aquella norma, este sector no acepta el proyecto convenido por el gobierno con las centrales sindicales respaldado, aunque con disidencias, también por las organizaciones empresarias. Propicia en su lugar su propio texto, que algunos dirigentes, incluidos Castells y Pitrola entregaron el jueves al senador radical Carlos Prades, presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión de la Cámara alta.

Según
Castells, «se debe anular esta reforma laboral que es una ley negrera, explota-dora y esclavista» y el proyecto oficial «es sólo maquillaje» que mantiene la «precarización del trabajo».

Por su parte,
Pitrola afirmó que la propuesta alternativa apunta a «recuperar el salario mínimo equivalente a la canasta familiar, una jornada de ocho horas y la anulación de las AFJP y las ART».

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