Conozca el "tracking"
El "tracking" es un sistema por el cual encuestas serias periódicas, por caso por mes, introducen algún ajuste de las cifras que emitieron tras alguna comprobación y antes del siguiente informe. El domingo 27 de abril a la noche, cerrados los comicios a las 18, los encuestadores que más habían adulterado muestreos durante el proselitismo hicieron un "tracking" y concretaron, sobre la base de resultados que ya se empezaban a conocer, lo que llamaron "nuestra última medición", que repartieron esa misma noche. Lograron así engañar a por lo menos 3 medios de difusión. Además, se pusieron cifras a menos de 3 puntos (diferencia técnica aceptable) del resultado y así lo difundieron en perjuicio de otros encuestadores (Carlos Fara y Ricardo Rouvier), que habían entregado sus encuestas el día sábado previo a los comicios y cuando aún había riesgo de acertar o no. Estos dos que obraron con corrección no acertaron, y quedaron como únicos desubicados, porque los publicaron a todos juntos, frente a colegas que hicieron el "tracking" para salvar sus cálculos previos tan errados, en su mayoría intencionalmente desvirtuados para influir políticamente. Julio Aurelio, Catterberg, Hugo Haime (aunque estos dos últimos entraron en el "tracking"), Rosendo Fraga y Ambito Financiero-"América", aun con fallas posibles, fueron las únicas encuestas serias e imparciales previas a estos comicios.
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Otra víctima de haber actuado con corrección fue Fara y Asociados. Lo dio a Menem empatado con Kirchner -ahí acertó bien- pero 8 puntos menos al riojano y con 5 puntos menos al santacruceño. Además, acertó con Elisa Carrió -fue el único- encima de Rodríguez Saá.
En el conjunto de los que «ajustaron» con las cifras de los comicios ya conocidos, la más «exacta» resultó Graciela Römer, que nunca había dado cifras y que apareció acertando casi todo. ¿Para qué sirve, después de haber fraguado durante meses encuestas, sumar el invento de un ajuste final o «tracking»? Desde ya para salvar el honor de encuestólogo si hay mala memoria entre el público y si fuera posible salvarlo. Pero fundamentalmente para lograr publicar el «ajuste» en algún medio de difusión, cualquiera que sea, porque esa publicación se incluirá en folletos y así se logrará que los contrate otro aspirante electoral de la política en el futuro, con el cual volverán a operar de la misma forma: encuestas a su favor y «tracking» salvador al conocer el resultado de las urnas. Lamentable.




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