La propuesta del gobernador José Manuel de la Sota de eliminar el Senado provincial ganaba anoche ampliamente en Córdoba, en una consulta popular no vinculante que alcanzó un alto grado de participación. Fernando de la Rúa se comunicó con el mandatario cordobés a última hora para felicitarlo, aún cuando el ministro del Interior, Ramón Mestre -ex gobernador de Córdoba-, hizo declaraciones críticas sobre la promoción política personal del gobernador. Teniendo en cuenta que en las elecciones presidenciales del '99 votó 73 por ciento de los cordobeses, se consideraba un éxito que se haya alcanzado entre 70 y 75 por ciento de concurrencia a las urnas. El PJ refuerza así su posición de liderazgo en la provincia. La consulta no fue vinculante porque la Alianza, en la Legislatura de Córdoba, rechazó la propuesta que obligaba a la consecuente reforma constitucional que elevó De la Sota para su aprobación.
Poco después de las 20.30, José Manuel de Sota se hizo presente en la sala de prensa de Unión por Córdoba para anunciar el voto masivo por el Sí y que, con ese respaldo, el gobierno provincial insistirá en breve en enviar a la Legislatura provincial un nuevo proyecto de reforma constitucional que permita hacer desaparecer el Senado provincial. Exhortó a la oposición a abandonar el doble discurso y a aceptar el dictamen de las urnas, que consideró un respaldo para la disminución de los gastos políticos. A las 22 ya se conocía que había votado 70 por ciento de los cordobeses -un alto porcentaje de participación teniendo en cuenta que en el '99 votó 73 por ciento y además ayer fue un día particularmente frío-, con un resultado aplastante: 70 por ciento por el Sí y 17 por ciento por el No.
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Antes, un radical mitológico como César Jaroslavksy se adelantó con una propuesta en el mismo sentido, pero más audaz: eliminar el Senado de la Nación. Fue en 1994, cuando los senadores se resistían a la reforma constitucional que impondría la reducción de los mandatos de 9 a 6 años. «Son unos viejos inútiles», clamó ante esas quejas de la Cámara alta sobre uno de los puntos del pacto de Olivos.
La expectativa sobre el resultado electoral en Córdoba tenía rasgos realmente curiosos. Todos los grandes partidos estuvieron a favor del Sí de un modo formal pero la oposición UCR-Frepaso a todas luces propició o bien la abstención o bien el voto negativo. La oposición consideraba que el Sí masivo beneficiaría al gobierno provincial de tal modo que su posición pública tendía a «licuar» el triunfo inevitable y previsible del voto por el Sí.
Se consideraba obvio que la inmensa mayoría de los ciudadanos de Córdoba está a favor de una reducción del gasto en política. De tal modo que el voto opositor no se canalizó a través de los partidos políticos sino de pequeños grupos, de quejas vecinales, fragmentarias y sectoriales. Este voto conjunto (votos por el No, votos anulados por haber introducido boletas no autorizadas, votos en blanco) denota disconformidad con la clase política en general, sin discriminar oficialismo u oposición. Es un voto de queja contra los políticos en general.
Es evidente que, en los días previos, no había euforia a favor de una u otra posición electoral. Si la consulta no hubiera sido obligatoria, el porcentaje de votantes, todos estiman, hubiera sido bajo. Pero al disponer su obligatoriedad, se aseguró un piso de votantes que, al menos, la tornaron aceptable.
El radicalismo y el Frepaso anunciaron su voto por el Sí, pero existen notables evidencias de que sus dirigentes, «sotto voce» indicaron a los afiliados la abstención o el voto negativo. Es claro que un bajo porcentaje por el Sí era el deseo íntimo de la oposición. Pocos votos por el Sí era lo que en realidad deseaba la oposición aunque había anunciado que elegiría esa boleta para expresar su adhesión a la rebaja de los costos de la política.
Lo fundamental es esto: el resultado obtenido no parece ser suficiente para que el radicalismo altere su posición de rechazo a la reforma constitucional propuesta por el gobierno provincial. Ya antes de ser convocada la consulta, la UCR de Córdoba ya había anticipado que el resultado de esta consulta no iba a hacer alterar su punto de vista sobre la reforma constitucional. La UCR de Córdoba no cree que pagará un elevado costo político por su negativa a ceder a la voluntad reformista del gobierno provincial.
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