Crean Policía Aeroportuaria de Seguridad con mando civil
Néstor Kirchner creó ayer, por decreto de necesidad y urgencia como adelantó este diario, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que reemplazará a la Policía Aeronáutica Nacional en el control de los aeropuertos. Es una reacción frente al escándalo que se desató por la noticia de que la empresa Southern Winds, asociada al Estado por decisión del gobierno, estaba siendo investigada por la Justicia por una operación de narcotráfico realizada desde Ezeiza desde el mes de setiembre. Al frente de esta nueva entidad, Kirchner designó a Marcelo Sain, un experto en temas de seguridad que hasta ahora prestaba funciones en la Unidad de Investigaciones Financieras, encargada de detectar casos de lavado de dinero y dependiente del Ministerio del Interior. La PSA dependerá del Ministerio del Interior y estará formada por el personal de la anterior Policía Aeronáutica y por efectivos que actualmente integran la Gendarmería y la Prefectura Naval. Todo para que no pasen a formar la nueva fuerza soldados de la Fuerza Aérea, es decir, militares. Creada por decreto, la PSA será ahora materia de estudio de un grupo de expertos que deben fijar sus roles y diseñar su funcionamiento en un proyecto de ley que debe aprobar el Congreso de la Nación.
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Néstor Kirchner llamó ayer a su despacho al licenciado Marcelo Sain, para ofrecerle el cargo de organizador de la fuerza que controlará los aeropuertos y que dependerá como organismo no militarizado del Ministerio del Interior.
Eduardo Duhalde, se comentaba en aquel entonces, se sintió tocado por la frase y pidió su remoción. Chiche Duhalde se indignó públicamente.
En el contexto político actual, tal vez por la misma expresión Solá lo volvería a designar. O acaso lo esté haciendo Kirchner con igual motivación. Eso sí, Sain deberá explicarle al ministro del Interior, Aníbal Fernández, que en su censura a los dirigentes bonaerenses él no estaba incluido.
Fernández, también quilmeño pero no por la vía académica, será a partir de ahora su nuevo jefe. Igual que Alberto Iribarne, el secretario de Seguridad, otro ortodoxo del duhaldismo que seguramente esperará alguna explicación por aquellas expresiones casi insultantes (es cierto que Iribarne es porteño, no bonaerense). Tanto él como Fernández tendrán mucho para hablar con Sain: ninguno de los dos estaba al tanto de su designación, que Kirchner produjo sólo con conocimiento del padrino Verbitsky y de Alberto Fernández, el jefe de Gabinete.




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