Es cambiante y contradictorio el humor de la primera dama. Apenas pasado el mediodía de ayer dijo que no haría declaraciones a la prensa porque estaba cansada y quería estar cerca de su marido, el Presidente. Cansancio y atención que se disiparon a partir de las 19.30, cuando se prendieron las luces de las cámaras de televisión y la senadora apareció en todos los noticieros.
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Desde las imágenes Fernández de Kirchner buscó transmitir calma pese a la misteriosa y prolongada internación del Presidente, al asegurar que todos los temas de gobierno «están controlados». Por primera vez desde la internación de Kirchner el jueves pasado, dialogó con la prensa.
Prolija en su aspecto, buscó justificarse cuando señaló que «hasta ahora no quería hablar porque quería que hablara el médico, porque yo no podría aportar demasiado», concluyó.
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