Cristina en manos de los gurúes

Política

¿Cómo hacer la campaña para una candidata que ni puede hablar sin arriesgar caída en encuestas? ¿Cómo mostrarla así ante el público cuando le preguntarían, antes de todo, cómo logró su candidatura? Los gurúes contratados por el oficialismo para ayudar a Cristina de Kirchner analizaron la suerte del discurso cristinista en la elección contra Chiche Duhalde en 2005 y recomiendan que no hable mucho porque perdería puntos. Ya hay dos impulsos en marcha: primero, feminizar los equipos mostrando a otras damas junto a la primera dama. Graciela Ocaña, Patricia Vaca Narvaja y Vilma Ibarra fueron designadas damas de compañía para trabajar en la Capital y en la provincia de Buenos Aires. Buscan ahora completar esos elencos siguiendo los consejos que da en un libro el asesor ecuatoriano de Mauricio Macri, teórico de la «feminización» del mercado electoral. Según Jaime Durán Barba, ya pasó el tiempo del machismo, cuando maridos, padres y patrones ordenaban el voto de sus esposas, hijos y empleados. Ahora la agenda se feminiza y pone como ejemplo el boom Michetti en la elección porteña. El segundo impulso es buscar consejo en publicitarios profesionales para «venderla» a Cristina desde la góndola, como un producto comercial, algo que ya está contenido en el afiche que dice «El cambio recién comienza», que la exhibe con retoques informáticos para mejorar su imagen. Uno de los consultados para ese fin es el profesional Ramiro Agulla, que hizo una eficaz campaña para Fernando de la Rúa ( recordar el eslogan «Dicen que soy aburrido») y luego para la nuera del ex presidente, Shakira Mubarak. Tuvo menos suerte en 2003, cuando hizo los spots publicitarios de Carlos Menem.

La variante no pejotista del oficialismo lanzó ayer la campaña de Cristina presidenta, de la mano de un núcleo femenino de funcionarias y legisladoras, aun cuando la candidata no formalizó el anuncio.

La casualidad (o la distracción) enmarcó esa reunión que presumió de «transversal», entre atuendos, fotos y documentos de la vida de Eva Perón, expuestos en el coqueto petit hotel de Palermo Museo Evita, lugar al que acudió un surtido de oficialistas.

No fue el escenario más disimulado para presentar a un conglomerado de adherentes de la transversalidad donde además, en buen número, claro, hubo peronistas, empezando por una de las organizadoras, la diputada Patricia Vaca Narvaja, con doble domicilio en Córdoba y en Capital Federal, donde reporta al PJ.

Las otras amas de la tenida fueron la senadora porteña Vilma Ibarra, la mendocina Marita Perceval (PJ) y la bonaerense titular del PAMI Graciela Ocaña.

Las cuatro «cristinas» dieron discursos ante un auditorio selecto (unos cien dirigentes) sobre confluencias partidarias y desempolvaron el término « concertación plural». Es más, esa reunión consistió, según su programa, en el primer encuentro de la concertación plural para la campaña de la primera dama, que tal vez por mostrar amplitud de ideas se fundó en un eslogan de reminiscencia alfonsinista: «Ahora, Cristina presidenta para profundizar el cambio».

Para algunos asistentes la idea de la cita tenía entre sus fines mostrar una base de adherentes amplia para la candidatura de la señora de Kirchner a modo de compensar la embestida PJ que patrocinan los Rodríguez Saá por la designación de la candidata.

Se leyó allí el borrador de un documento que piensan suscribir los presentes de ayer y otros que no fueron de la partida, pero que aseguran en pocos días participarán del primer acto público de campaña que será, dicen, más numerosos pero siempre exclusivo para dirigentes, funcionarios y legisladores. Planifican también un seminario en el interior del país, más al estilo de la esposa presidencial y con la intención de dar al « reagrupamiento» (se muerden la boca los kirchneristas para no decirle «rejunte») un «carácter federal». Después de todo, es cierto que hubo representantes de Mendoza, Entre Ríos, Santiago del Estero o, sin más, asistió el salteño Juan Manuel Urtubey, en el conjunto de 20 legisladores provinciales que acudieron a la convocatoria.

Escucharon a las oradoras desde piqueteros como Emilio Pérsico hasta Eduardo Luis Duhalde, el socialista Ariel Basteiro, el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks o Juan Manuel Abal Medina (el nexo con Alberto Fernández, verdadero coordinador de los movimientos de campaña de Cristina Fernández). Todos convocados por esas anfitrionas (en realidad lo era Cristina Alvarez Rodríguez, sobrina nieta de Evita y titular del museo).

En el borrador del documento, las damas indicaron que «nos comprometemos a impulsar en este proceso la participación activa de todos los sectores de la sociedad» y se enrolaron en «los valores que históricamente identificaron a los sectores progresistas, nacionales y populares y de centroizquierda». Concluyeron entonces con que «venimos a dejar testimonio de nuestro respaldo a este proyecto de nación que conducen Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, en la construcción de un camino que, con memoria, verdad y justicia avance hacia ese país más justo».

La idea del oficialismo es replicar en el país los actos « plurales» para Cristina, aunque no serán en todas las ocasiones las cuatro «cristinas» de ayer las embajadoras de esas movidas, que comenzarán en la próxima semana.

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