Cromañón: una mano de Aníbal a Aníbal
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El ministro Aníbal Fernández, ayer ante la Comisión de Juicio Político de la Legislatura porteña. Su exposición fue seguida por numerosos familiares de víctimas de Cromañón.
Fernández dejó en claro que el manejo de la Policía y de los bomberos -que pertenecen también a la Federal- es de su exclusiva competencia y corroboró, como quería Ibarra, que aquella noche del 30 de diciembre se comunicó con el jefe de Gobierno en «38 oportunidades».
El ministro explicó que recién acudió al lugar cuando tomó conocimiento de las dimensiones del accidente, ya que ante la primera alerta no se advertía su magnitud.
Fernández explicó que él era el responsable de la Policía Federal y por eso fue el encargado de dar las «órdenes políticas».
«El jefe de la Policía primero me llama y me dice que había un incendio en una bailanta pero que no pasaba nada, pero más tarde se rectifica y me advierte que el tema era grave y que había por lo menos 16 muertos», narró el ministro.
Sobre la demora que hubo para instrumentar un vallado en el lugar, evaluó que «tiene que darse un proceso», algo que «con 5 mil personas presentes en el lugar no debe resultar muy fácil», sostuvo.
Para Ibarra, la declaración de Fernández «corroboró que hubo una coordinación en el lugar de los hechos por los responsables operativos, y por encima de ellos, del jefe de Gobierno y el ministro del Interior».
Fernández consideró que policías y bomberos «disminuyeron el caos» que se produjo en el local bailable, pero que no haría «un juicio de valor» sobre el desempeño del SAME y otras reparticiones dependientes del Gobierno de la Ciudad.
Además, el ministro avaló la decisión de la Dirección de Operaciones de la Policía Federal de autorizar a sus móviles a trasladar a los heridos a los hospitales. Dijo que «cuando se encuentra el pico de la situación la cantidad de heridos y fallecidos era muy importante» y que «la Policía no se va a poner a hacer formularios, sino a tratar de salvar vidas».
A su turno, Luis Sarotto, director de urgencias del Hospital de Clínicas, donde fueron derivados algunos accidentados, fue consultado sobre la utilización de tubos de oxígeno durante el traslado de las víctimas y también sobre el médico Mazzei, quien declaró ante la Comisión y fue acusado por Ibarra de falsear su testimonio porque no se encontraba en Buenos Aires el día del accidente. Mazzei había criticado la manera en la que fueron asistidas las víctimas, cuando fue citado en su carácter de neumonólogo. Sarotto dijo que esa noche no lo vio a Mazzei y que por otra parte al menos en un caso recuerda que la víctima llegó con tubo de oxígeno. También dijo que los accidentados fueron llevados en ambulancias, autos particulares y policiales.




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