A Hugo Moyano, el «paraestatal» que Néstor Kirchner les chumbó a los ruralistas, se le agrietó el equipo: el moyanista Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de UATRE, gremio que nuclea a los peones rurales, está fuera de radar y sospechan que atiza, en silencio, el paro del campo.
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«El Momo», que además comanda las 62 Organizaciones, siempre suele moverse en sintonía con el jefe de la CGT aunque, a diferencia de éste, tiene una relación accidentada con la Casa Rosada. Kirchner nunca le levantó la veda por su extrema cercanía a Eduardo Duhalde.
Con el paro rural, Venegas quedó entre dos fuegos: su jefe y/o aliado Moyano mandó a sus camioneros a las rutas para desbloquear los piquetes que, en más de un caso, son mantenidos por trabajadores rurales afiliados, o potenciales afiliados, de Venegas.
Cuando el sábado, desaforado, Pablo Moyano alardeó que encabezaría un contrapiquete. Venegas tuvo un duro cruce con el jefe del clan: le reprochó que el accionar de Camioneros afectará a sus defendidos y que, si el paro sigue, estarán en veredas opuestas.
Hay una razón puntual: «Momo» arguyó que las retenciones afectan al campo lo que, directamente, repercute sobre las actividades y deriva en desempleados rurales. Por ese motivo, no puede estar de acuerdo con la suba de las retenciones fijada por el gobierno.
Aporte
Por ahora, Venegas se llamó a silencio. No dijo una palabra por las retenciones ni respecto del paro. Sin embargo, no se quedó quieto: aportó, aunque lo niegue, logística y «trabajadores» para que se mantengan en las rutas, durante días, varios piquetes.
Afiliados de UATRE, sin nada que los identifique, se sumaron a los productores que protestaron ayer en la Ruta 14. Ese camino caliente fue le que eligió Moyano para poner en marcha el operativo para desbloquear las rutas: allí mandó a sus grupos « paraestatales».
En rigor, en algunos de los cortes más calientes, mientras de un lado había camioneros enviados por los Moyano, entre los productores había militantes de UATRE. Ese detalle se escapó al ojo poco adiestrado pero no a los hombres que responden al jefe de la CGT.
El dato ya se conoce en la Casa Rosada. No serán tibios con Venegas. Si hasta ahora pesaba sobre el dirigente un castigo, en adelante sus relaciones con los Kirchner serán todavía más ásperas.
En realidad, nunca estuvo entre los preferidos del ex presidente, quien lo bastardeó a la hora de discutir el diseño del PJ nacional. Lo dejó como congresal por Buenos Aires pero no le dio el tratamiento que Venegas esperaba como dirigente de la Seis-Dos. Sin diálogo entre las entidades y el gobierno, con los productores enfurecidos y dispuestosa seguir con el paro, a Venegasse le angosta el margen de acción. Es, además, un caso testigo: si se expresa a favor del paro, otros gremios harían lo mismo.
Si lo hace, quebraría el frenteinterno gremial. Si, como pide Moyano, habla contra el paro quedaría en la mira de los productores rurales, los empleados de sus representados. Se escuda, por ahora, en el silencio pero ayuda a sostener los piquetes.
Ayer, Venegas -como sus colaboradores- estaba inhallable. Se guardó luego de discutir con Moyano y no rompió el ostracismo ni ante los cada vez más inquietantes entreveros entre productores y camioneros. Rezará como pocos para que el paro se levante.
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