6 de noviembre 2007 - 00:00

CTA sólo se sienta si tiene personería

Hugo Yasky
Hugo Yasky
A la espera de que en los 34 días que le quedan de mandato a Néstor Kirchner el gobierno le otorgue la personería como central sindical, la CTA diseña un menú de condiciones para participar del Pacto Social que empuja la presidente electa, Cristina de Kirchner.

«El reconocimiento es una responsabilidad de la actual gestión que no se puede delegar al próximo gobierno», dicen en CTA y ponen como requisito para sentarse en la mesa de diálogo que haya «igualdad de condiciones» entre los actores. Es decir: contar con el aval jurídico.

Hasta ahora, la cúpula de la central de la calle Piedras -triunviro que comparten Hugo Yasky, Pedro Wasiejko y Pablo Micheli- no fue convocada ni formalmente ni informalmente por la Casa Rosada para un primer sondeo respecto al promocionado pacto.

  • Ejes

  • De antemano, los ceteístas deslizan una agenda con tres ejes puntuales:

    1- Plantean que a la hora de iniciar las conversaciones, la CTA cuente con el reconocimiento jurídico como central oficial, paralela a la CGT para que los dos sectores gremiales que deberán representar a los trabajadores estén en « igualdad de condiciones». Hasta ahora, la CTA participó del Consejo del Salario invitada por el gobierno a pesar de no contar -la ley de asociaciones sindicales, tal como está, lo impide-con el reconocimiento jurídico. Según confían en las oficinas de Piedras, la determinación de la Mesa Nacional ceteísta, repartida entre pro kirchneristas y antikirchneristas, es que no asistirán a ninguna instancia de negociación si antes no avanzó el prometido -y demorado-aval para esa central.

    2- En caso de sortearse el primer obstáculo, la CTA agrega una demana «de fondo»: que en las discusiones se incorpore como ítem el debate sobre la distribución de la riqueza que excede, indican, las negociaciones salariales. «Hay ocho millones de pobres y 3 millones de indigentes. El salario básico no se respeta porque casi 7 millones de trabajadores cobran, en promedio, 600 pesos» explican los ceteístas aportando datos para sostener sus demandas. «Hay que fijar un horizonte, por ejemplo, evaluar cuánto tiempo nos llevaría llegar a que la participación de los trabajadores en el PBI pase de 27% actual a 38%», detallan. En ese aspecto, refieren a la modificación de la «matriz distributiva» porque aunque «mejoraron las variables macroeconómicas, no varió el modo en que se reparten los ingresos». Como norte, quizás idílico, recuerdan que en 1975 se llegó al récord de 49% de participación de empleados en el PBI.

    3- El tercer punto está relacionado con el anterior y refiere a la negociación salarial pero, como asunto previo, a la fijación de «un valor de referencia de la Canasta Básica que sea sólido y real». Como no reconocen los índices del INDEC -tampoco lo hace la CGT moyanistaadvierten que en el Pacto Social debería lograrse un acuerdo sobre el valor de la Canasta Básica para que cualquier discusión salarial y sobre distribución se haga sobre « indicadores creíbles». La cuestión salarial es más urticante: en todas las rondas de negociación, la CTA pide elevar el mínimo por encima de los 2.000 pesos cuando en la actualidad es de 928 pesos. Ese matiz responde, justamente, a que toman como referencia el costo de vida.

    Con esos tres temas en una carpeta, Yasky, Wasiejko y Micheli esperan el llamado de la Casa Rosada aunque, casi como un requisito excluyente, insisten que el Pacto Social debe asentarse sobre un principio de igualdad para lo cual es imprescindible que la CTA obtenga su reconocimiento jurídico.

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